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La austeridad quedó atrás: Así salpicaron los lujos y contratos a los hijos de AMLO

Entre bodas de lujo, contratos millonarios y audios filtrados, los hijos de AMLO vuelven al centro de la polémica por presunto tráfico de influencias.

Andy y Bobby beltrán
Audio exhibe presunto entramado de negocios ligado a Bobby y Andy López Beltrán

Mientras Andrés Manuel López Obrador construyó durante años un discurso basado en la austeridad republicana y la lucha contra la corrupción, nuevas revelaciones y viejos señalamientos vuelven a poner bajo la lupa a sus hijos, particularmente a Gonzalo López Beltrán, mejor conocido como “Bobby”, y a Andrés López Beltrán, “Andy”.

En diciembre de 2018, durante su toma de protesta como presidente de México, López Obrador aseguró que no permitiría que nadie cercano a él utilizara el poder para enriquecerse. Incluso lanzó una advertencia pública: si su esposa o sus hijos cometían algún delito, debían ser juzgados como cualquier ciudadano.

¿Qué pasó con la promesa de no meter a la familia al poder?

Con el paso de los años, esa narrativa comenzó a fracturarse. Bobby López Beltrán pasó de tener un perfil prácticamente desconocido a aparecer ligado a decisiones dentro de proyectos prioritarios del sexenio obradorista, como el Corredor Interoceánico y el Tren Maya.

Antes de regresar a México, Bobby vivía en San Francisco, donde fue relacionado con actividades dentro del entorno de los Gigantes de San Francisco. Sin embargo, nunca quedó del todo claro cuál era su cargo ni cuánto percibía. Después apareció en el negocio del chocolate artesanal con la marca “Finca Rocío”, impulsada por la familia presidencial.

Pero el verdadero escándalo llegó cuando comenzaron a surgir versiones sobre su cercanía con operadores, empresarios y contratos vinculados a las obras más costosas del sexenio.

La boda millonaria que encendió las críticas

Uno de los episodios que más ruido generó fue la lujosa boda de Bobby López Beltrán en 2025, celebrada en el exclusivo complejo Vidanta Riviera Maya, propiedad del empresario Daniel Chávez Morán.

El nombre de Chávez Morán no pasó desapercibido: el empresario fue designado por AMLO como supervisor honorífico del Tren Maya y durante el sexenio obtuvo beneficios relacionados con concesiones de playa para sus complejos turísticos.

La celebración habría tenido un costo cercano a los 20 millones de pesos, una cifra que contrastó brutalmente con el discurso presidencial de la “pobreza franciscana” y los llamados constantes a vivir con austeridad.

El presunto entramado del balasto y los contratos millonarios

Las sospechas crecieron aún más tras la filtración de una llamada telefónica atribuida a Jorge Amílcar Olán Aparicio, señalado como presunto operador financiero cercano a Andy y Bobby López Beltrán.

En la grabación se escucha cómo se habla de minas en Oaxaca y de negocios ligados a la explotación y transporte de materiales para proyectos ferroviarios. El nombre de Grupo Minero Alicante también salió a relucir, empresa que presuntamente obtuvo contratos multimillonarios relacionados con el suministro y traslado de balasto para el Tren Maya y el Interoceánico.

Tan solo por mover 500 mil metros cúbicos de material en Cancún, la empresa habría conseguido contratos superiores a los 2 mil millones de pesos.

El costo político para la llamada Cuarta Transformación

Aunque ninguno de los hijos de López Obrador ocupó oficialmente cargos públicos de alto nivel, el señalamiento constante ha sido el mismo: presunto tráfico de influencias alrededor de las obras insignia del sexenio.

Para los críticos del obradorismo, el contraste entre el discurso anticorrupción y los lujos ligados al círculo familiar del expresidente se convirtió en una de las mayores contradicciones de la llamada Cuarta Transformación.

Y mientras el discurso de la austeridad sigue siendo defendido por Morena, los cuestionamientos sobre contratos, operadores y beneficios alrededor de la familia presidencial continúan creciendo.

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