Durante el Mundial de Brasil 2014, mientras el planeta entero veía la final real entre Alemania y Argentina, en Corea del Norte se difundió una noticia completamente distinta. La televisión de dicho país transmitió un reportaje manipulado que decía que su selección nacional se había coronado campeona del mundo.
Según el montaje, el equipo norcoreano avanzó con paso perfecto después de aplastar a sus grandes rivales políticos, Japón y Estados Unidos, para finalmente derrotar al anfitrión Brasil en el partido por la copa.
Para sostener la mentira, el régimen utilizó imágenes editadas con marcadores falsos, jugadas de torneos pasados y celebraciones fuera de contexto.
Los habitantes de Pyongyang salieron a festejar a las calles un triunfo completamente inexistente, lejos de la realidad que era que su país ni siquiera había clasificado.
La farsa escaló a nivel internacional cuando medios occidentales dieron por buena la transmisión; aunqe, poco después se descubrió que todo había sido una parodia creada en internet por un canal de YouTube que hacía parodias del régimen.