En algún lugar del Estado de México, José Luis Tan intenta comenzar una nueva vida. Él es un periodista cubano y perseguido político. Para él, ejercer su profesión en la isla equivale a ser un corresponsal de guerra, pues implica confrontar a una dictadura cruel que viola los derechos humanos y censura la libertad de expresión.
Pese a la distancia, el peligro persiste. El comunicador debe mudarse de forma constante para evadir a los espías del régimen de Cuba que operan en territorio mexicano.
“Me mandaron mensajes desde un número de México con amenazas; me advirtieron que me tenían localizado, que recibiría una golpiza. Todo para abandonar mi labor periodística”, relata.
Entre el canto de los gallos, en algún punto del Edomex, José Luis intenta rehacer su vida 🇨🇺➡️🇲🇽
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) April 23, 2026
Es periodista cubano y perseguido político, asegura que ejercer el periodismo independiente en #Cuba es como estar en guerra: denunció al régimen y fue encarcelado, acusado de… pic.twitter.com/Nvo0qDd65x
Prisión, tortura y destierro: La situación del periodista cubano, José Luis Tan
En Cuba, su postura crítica lo llevó a prisión bajo acusaciones falsas de terrorismo. Durante semanas, soportó torturas físicas y psicológicas.
“Me llevaban a interrogatorios en un cuarto muy pequeño con el clima a la mínima temperatura. Al verme temblar de frío, apagaban el aire para hacerme sudar”, recuerda con crudeza.
La sentencia final fue el destierro. En la puerta del avión, un oficial de la seguridad del Estado lanzó una última amenaza: si intentaba volver a su patria, terminaría preso o muerto.
Su ruta de escape comenzó en Guyana y lo obligó a cruzar la letal selva del Darién, un trayecto que casi le cuesta la vida. “Ríos crecidos, plantas venenosas... mis piernas llegaron inflamadas, con piquetes. Perdí más de 30 libras”, confiesa el reportero.
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Una voz de alerta desde México
Hace apenas un año logró ingresar a territorio mexicano. Desde su refugio, el régimen comunista fracasa en su intento de silenciarlo. Hoy levanta la voz para alertar a otros países sobre el peligro de este sistema político y sus promesas falsas.
“El comunismo no te deja crecer ni soñar. Te corta las alas y quiere centrar todo en el Estado”, advierte.
Con la camiseta bien puesta y la esperanza intacta, José Luis anhela volver algún día a su tierra natal, ver una isla libre y gritar a todo pulmón: “Patria y vida”.