Los narcobloqueos que intentaron frenar la captura de César Sepúlveda , alias “El Botox”, en Michoacán, no sólo fracasaron, sino que dejaron al descubierto la inminente caída de su estructura.
Ni incendios, ni caos vial, ni el terror que “normalmente” acompaña las detenciones de grandes capos. Esta vez, los criminales ni siquiera lograron prender fuego a los vehículos.
¿Por qué fallaron los narco-bloqueos en Buenavista?
De acuerdo con información oficial, cuando se activaron los bloqueos para impedir el traslado de “El Botox”, ya era demasiado tarde.
Para llegar hasta él, las autoridades primero desmantelaron a su círculo más cercano, debilitando cualquier intento de reacción.
La Fiscalía General del Estado de Michoacán llevaba meses siguiendo los pasos de Marco Antonio “N”, considerado el hombre de mayor confianza de Sepúlveda.
Su nombre apareció con fuerza tras el secuestro y asesinato del líder limonero Bernardo Bravo , ocurrido en octubre del año pasado. Ambos habrían participado directamente en el crimen.
El seguimiento que llevó a la captura de “El Botox”
Durante una conferencia, el fiscal general de Michoacán, Carlos Torres Piña, explicó que el rastreo de Marco Antonio “N” fue constante y meticuloso.
“Le empezamos a dar seguimiento… se trasladó a Tijuana, estuvo en diferentes lugares del Estado de México…”, detalló el fiscal.
Ese seguimiento fue crucial. Aunque “El Botox” intentó borrar su rastro, la confianza excesiva en su colaborador terminó por delatarlo.
A esto se sumó el abandono de otros grupos criminales de la región. Varios decidieron soltarle la mano, especialmente después de que Sepúlveda desafiara abiertamente a las fuerzas armadas difundiendo tres videos en redes sociales.
Entre ellos se traicionaron: la inminente captura de El Botox
Estos videos difundidos, lejos de infundir miedo, se volvieron virales. En una de ellas, “El Botox” apareció sosteniendo un papel de baño, una imagen que provocó burlas.
El mensaje fue claro: “estaba calentando la plaza”, una práctica que muchos consideran suicida porque provoca la respuesta directa de las autoridades.
Según la Fiscalía, César Sepúlveda dejó de usar teléfonos celulares para evitar ser ubicado. Sin embargo, confiaba plenamente en el dispositivo de Marco Antonio “N”; una decisión que marcó su destino.
Las autoridades lograron rastrear movimientos, contactos y desplazamientos a través de ese celular, cerrando el cerco hasta concretar la captura.