¿Por qué comemos tamales el 2 de febrero, Día de la Candelaria?
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01 febrero, 2021
Azteca Noticias
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¿Por qué comemos tamales el 2 de febrero, Día de la Candelaria? Te contamos su origen

En el Día de la Candelaria, 2 de febrero, los mexicanos acostumbran reunirse para comer tamales y atole o champurrado, tras sacar el muñeco en la Rosca de Reyes.

El Día de la Candelaria que se celebra cada 2 de febrero es una fecha para comer tamales y llevar al Niño Dios a la iglesia para que escuche misa y sea bendecido junto con las veladoras que lleve consigo.

  De acuerdo con Turismo del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, esta fecha se festeja en conmemoración con la Virgen de la Candelaria de las Islas Canarias en España, donde se suele organizar un desfile militar ante el Presidente y el Rey. Los festejos se extienden por varios días al interior de la Basílica de la Virgen de la Candelaria.

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En contraste, en México se prepara la famosa “tamaliza” para comer tamales con atole o champurrado, los cuales son “pagados” por la persona o padrino a quien le salió el muñeco en la Rosca de Reyes del 6 de enero.

El Día de la Candelaria es una mezcla de tradiciones prehispánicas y católicas y se basa en el calendario azteca. “Esta fecha mezcla tradiciones, ya que en la época prehispánica se conmemoraba el primer día del año azteca en honor a Tláloc, Chalchiuhtlicue y Quetzalcóatl, mientras que en la tradición católica, se recuerda la presentación de Jesús en Jerusalén”, explica el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera.

La historia también cuenta que los pueblos mesoamericanos solían comer tamales en febrero para celebrar el inicio del ciclo agrícola y durante La Conquista y la llegada de los españoles, esta tradición se fusionó con la Candelaria.

Tamales, un antojo muy mexicano

La palabra tamal proviene del náhuatl tamalli que significa “envuelto” y a la fecha forma parte de la dieta de los mexicanos, quienes suelen comerlos en el desayuno o la cena o en celebraciones especiales como bautizos y cumpleaños.

Su origen se le adjudica a México y están hechos a base de masa maíz y manteca. Algunos pueden estar rellenos de diferentes ingredientes y degustarse en ferias de la Ciudad de México, Chingnahuapan en Puebla y Tepoztlán en Morelos.

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) señala que en Chiapas hay cerca de 35 variedades, entre ellas el de bola. En Oaxaca y Tabasco se emplean las hojas de plátano para envolverlos y cocerlos, mientras que en la Ciudad de México pueden encontrarse de mole, rajas, verde o dulce.

“En México la producción de maíz asciende a poco más de 23 millones de toneladas anuales, siendo los estados de Michoacán, Estado de México, Chiapas, Sinaloa y Jalisco los mayores productores de este grano. Cabe mencionar que la mayor producción de maíz se exporta a Venezuela”, apunta la Sader.

Un dato curioso es que el zacahuil es considerado el tamal más grande, llega a medir hasta cinco metros de largo y en algunas ocasiones puede llevar hasta un guajolote entero.

¿Te tocaron los tamales? Cuéntanos de qué los llevaste.

En el Día de la Candelaria, 2 de febrero, los mexicanos acostumbran reunirse para comer tamales y atole o champurrado, los cuales son llevados a la mesa por la persona a quien le salió el muñeco en la Rosca de Reyes.
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