La tranquilidad de dos ciudadanos que regresaban de sus labores se transformó en una pesadilla de violencia y sangre. Dos trabajadores denunciaron públicamente haber sido víctimas de feroces agresiones físicas cometidas por elementos del Ejército mexicano en puntos distintos de la ciudad.
Durante los ataques, ambos fueron sentenciados con amenazas de muerte, lo que ha sembrado un pánico profundo tanto en las víctimas como en sus familias.
Denuncia de agresiones físicas por elementos del Ejército en carretera Aeropuerto
José Ángel Morales Martínez, de 32 años, vivió el horror mientras transitaba por la carretera Aeropuerto tras su jornada laboral. Según su testimonio, fue interceptado y sometido con una violencia desmedida por militares que le exigían un "radio" que él nunca tuvo.
“me empezaron a agredir”, recordó José Ángel, quien describió cómo los soldados utilizaron un barrote encontrado en la zona para castigarlo.
Con lesiones sangrantes en el rostro y la espalda, el hombre —que es padre de 2 menores— relató que las palabras de los uniformados fueron tan dolorosas como los golpes: le advirtieron que ese sería el destino de todos. En la oscuridad de la carretera, José Ángel solo pudo pensar que no saldría vivo de ahí.
Testimonio de abuso militar contra trabajadores en el cruce de Canseco y Río Verde
Apenas unas horas después, a las 12:30 horas, la historia se repitió con una precisión escalofriante. Eduardo Morales Morales, también de 32 años y dedicado al polarizado de vehículos, fue sorprendido en la intersección de Río Verde y Canseco. Mientras trabajaba, patrullas militares lo rodearon para exigirle, bajo el mismo guion, la entrega de un dispositivo de comunicación.
Eduardo narró que fue obligado a tirarse al suelo, boca abajo, mientras los soldados lo golpeaban para evitar que pudiera identificarlos. “Me dijeron que me iban a matar si no lo entregaba”, declaró la víctima, quien al igual que el primer denunciante, no opuso resistencia alguna.
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Ambos hombres terminaron en salas de urgencias médicos con heridas en la cabeza y diversas partes del cuerpo, sin entender por qué fueron blanco de tal ensañamiento.
Protestas por abusos de autoridad y derechos humanos frente al cuartel militar
La indignación no se quedó en silencio. Grupos de familiares y amigos se movilizaron hasta las puertas del cuartel militar para encarar a la institución. Los manifestantes denunciaron que estos episodios de abuso de autoridad son constantes e incluyen no solo golpes, sino el robo de pertenencias y tácticas de miedo para evitar que los ciudadanos acudan a la justicia.
Ante el riesgo latente de venganzas, las víctimas exigen una investigación por agresiones y amenazas de muerte contra civiles. El llamado es urgente: piden que las autoridades identifiquen a los responsables y garanticen que, por cumplir con su trabajo, ningún ciudadano vuelva a ser torturado en las calles.
