La Sección XXII del SNTE-CNTE ha manifestado un rechazo contundente ante las recientes alteraciones al cronograma educativo de la SEP para el periodo escolar 2025-2026 donde se adelantan las vacaciones.
Según los representantes del magisterio en Oaxaca, las decisiones tomadas por las autoridades federales no buscan favorecer el aprendizaje, sino que obedecen a una agenda donde predominan factores de carácter mediático, político y financiero.
El gremio sostiene que estas medidas están directamente relacionadas con otros intereses, dejando de lado los objetivos fundamentales de la formación académica.
Señalan incongruencias en el discurso oficial federal
Para los trabajadores de la educación en la entidad, los motivos presentados por el responsable de la Secretaría de Educación Pública resultan poco creíbles. El magisterio critica que Mario Delgado de utilizar el clima extremo como pretexto para los ajustes.
El sindicato señala que es contradictorio hablar de protección contra el calor cuando el sistema educativo ha enfrentado un abandono histórico. Durante décadas, los planteles han carecido de servicios básicos como electricidad, agua potable o una infraestructura que ofrezca condiciones mínimas de seguridad y comodidad para el alumnado y el personal docente.
Exigencia de democracia en las decisiones escolares
La organización sindical en el estado defiende su postura de mantener un calendario propio que sea fiel a las necesidades locales. Argumentan que cualquier transformación en las fechas escolares debe surgir de un proceso democrático donde se escuche a las colectividades que integran las escuelas.
Desde su perspectiva, no se pueden aceptar imposiciones que provienen de las altas esferas del poder, especialmente cuando parecen estar diseñadas para servir a grupos externos en lugar de beneficiar a los ciudadanos.
Carencias en planteles escolares
La postura del magisterio subraya la distancia que existe entre las decisiones de la capital del país y la realidad que se vive en las comunidades escolares de Oaxaca.
El descontento radica en que, mientras se planean ajustes por eventos internacionales, las carencias estructurales de las instituciones educativas siguen sin resolverse. La Sección XXII insiste en que la prioridad debe ser el rescate de los espacios físicos antes que la adaptación a conveniencias mediáticas o deportivas que no aportan al desarrollo de la educación pública.
