Entre los trastornos reconocidos por la psiquiatría y la psicología clínica en el DSM-5 se encuentra uno poco conocido pero cada vez más visible: el síndrome del arca de Noé. Se trata de una conducta compulsiva en la que una persona acumula animales domésticos sin poder cubrir sus necesidades básicas y, además, niega o no reconoce que existe un problema.
De acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México ( UNAM )Lejos de ser una historia de rescate, este trastorno puede terminar en sufrimiento, enfermedad e incluso la muerte de los animales, además de un deterioro serio en la salud física y mental de quien lo padece.
¿Por qué se llama síndrome del arca de Noé?
El nombre hace referencia al pasaje bíblico en el que Noé construye un arca para salvar a animales de todas las especies durante el diluvio universal. Sin embargo, en la vida real, esta acumulación no implica salvación, sino hacinamiento, abandono involuntario y riesgos sanitarios.
El psicólogo Hugo Sánchez Castillo, profesor de la Facultad de Psicología de la UNAM, explica que se trata de una compulsión por acumular seres vivos, algo que lo diferencia claramente de otros trastornos.
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— Gaceta UNAM (@Gaceta_UNAM) January 26, 2026
- Síndrome del Arca de Noé. Acumulación excesiva de mascotas. Un conflicto de vacío emocional.
-Un #ExpertoUNAM nos habla de este problema que afecta a ancianos, pero también a jóvenes. pic.twitter.com/WJI6ago1vb
¿Es lo mismo que el síndrome de Diógenes?
No. Aunque suelen confundirse, no son lo mismo. En el síndrome de Diógenes hay abandono personal y acumulación de basura u objetos. En el síndrome del arca de Noé, lo que se acumula son animales, lo que genera un contexto completamente distinto, con implicaciones éticas, sanitarias y legales mucho más complejas.
¿Quiénes padecen el síndrome del arca de Noé con mayor frecuencia?
De acuerdo con Sánchez Castillo, este trastorno aparece con mayor frecuencia en personas adultas mayores que atraviesan soledad, pérdidas importantes o abandono familiar. Situaciones como el llamado “síndrome del nido vacío” pueden detonar la conducta.
Aunque no hay cifras oficiales, algunos especialistas estiman que alrededor del 1 % de la población mundial podría padecerlo. Además, la normalización social de tener muchas mascotas puede ocultar el problema.
“Tener varios animales no siempre es señal de amor; el riesgo empieza cuando el espacio y los recursos no alcanzan”, advirtió el especialista.

El impacto en los animales rescatados: una mirada desde la etología
Desde la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, la etóloga Claudia Edwards Patiño subrayó que este síndrome combina maltrato animal, afectaciones a la salud pública y vacíos legales.
Para evaluar el bienestar animal, explicó, se consideran cinco dominios: nutrición, ambiente, salud, conducta y estado mental. En casos de acumulación, todos se ven comprometidos.
Los animales suelen presentar desnutrición severa, deshidratación, enfermedades, estrés extremo y conductas agresivas o de miedo. El hacinamiento y la falta de higiene generan niveles altos de amoníaco que afectan tanto a animales como a personas.
Tratamiento contra el síndrome del arca de Noé y retos legales
El tratamiento debe ser integral y gradual. Incluye terapia psicológica, apoyo farmacológico en casos graves y acompañamiento familiar. Quitar a los animales de forma abrupta puede empeorar el estado emocional del paciente.
Además, los rescates masivos enfrentan límites reales: muchos albergues no tienen espacio ni recursos para recibir decenas o cientos de animales al mismo tiempo.
Por ello, especialistas insisten en que no se trata solo de castigar, sino de atender la raíz del problema. Propuestas como incluir atención psicológica especializada en la Ley General de Bienestar Animal buscan avanzar en ese sentido.
El síndrome del arca de Noé no es “amor exagerado por los animales”, sino una patología compleja que requiere atención clínica, social y legal. Visibilizarlo es clave para proteger a los animales, apoyar a quienes lo padecen y reducir riesgos para la salud pública.
