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¿A quién le pertenece la Luna? El Tratado que dice quién puede “quedársela”

¿Es posible adueñarse de la Luna? Conoce el Tratado que menciona incluso las armas nucleares y la propiedad privada más allá de nuestra atmósfera.

¿De quién es la Luna?
¿Cielo en venta? El blindaje diplomático que frustra la conquista del espacio.|NASA

Cuando en julio de 1969 la superficie lunar fue marcada por la bandera de los Estados Unidos bajo los pies de Neil Armstrong y Buzz Aldrin, el mundo entero se preguntó si ese emblema significaba el nacimiento de una nueva colonia. A la fecha, con en lanzamiento de Artemis II reruge la duda de quién se puede apoderar de la Luna y en Azteca Noticias nos dimos a la tarea de investigarlo para ti.

El Tratado que dice de quién es la Luna

Aquel despliegue de tela y metal del 69 no representaba una posesión territorial. La razón reside en un blindaje jurídico con casi 60 años de vigencia: el Tratado del Espacio Exterior.

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Este documento, que comenzó a aplicarse el 10 de octubre de 1967, surgió en el punto más álgido de la Guerra Fría para evitar que la tensión nuclear entre la Unión Soviética y los estadounidenses se expandiera más allá de nuestra atmósfera.

La esencia de este acuerdo internacional es que el cosmos no es un botín de guerra ni un terreno para la soberanía nacional. El tratado establece con claridad que la exploración fuera de la Tierra debe realizarse únicamente con objetivos pacíficos, buscando siempre el provecho de todas las naciones del mundo.

Las reglas del juego para la exploración lunar

Bajo esta perspectiva, quienes viajan al espacio dejan de ser representantes de un solo gobierno para convertirse en enviados de la humanidad. El marco legal fue impulsado por la Federación de Rusia, el Reino Unido y los Estados Unidos, quienes abrieron la firma en enero de 1967 para consolidar las bases del derecho espacial contemporáneo.

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Uno de los pilares más determinantes de este consenso es la prohibición absoluta de apropiarse de la Luna o de cualquier otro cuerpo celeste. Ningún Estado puede reclamar el suelo lunar mediante la ocupación o el uso, cerrando la puerta a cualquier intento de soberanía.

Prohibido colonizar: la cláusula que frena a las potencias

Asimismo, el pacto obliga a los países a mantener la órbita terrestre libre de armas de destrucción masiva y armamento nuclear, garantizando que el entorno espacial permanezca exclusivamente para la ciencia y la paz.

La responsabilidad no recae únicamente en las agencias gubernamentales; el tratado dicta que los Estados deben responder internacionalmente por cualquier actividad realizada en el espacio, incluso si es ejecutada por entidades privadas. Posteriormente, en 1979, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó el Acuerdo sobre la Luna, que entró en vigor el 11 de julio de 1984.

La herencia de todos: ¿quién se quedará con los tesoros lunares?

Este nuevo documento profundizó en la protección del satélite, prohibiendo cualquier daño a su medio ambiente y estableciendo que sus recursos naturales son patrimonio de todos los seres humanos. Además, cualquier país que decida instalar una estación en suelo lunar tiene la obligación de notificar a las Naciones Unidas su ubicación y objetivos.

El acuerdo propone la creación de un sistema internacional que gestione los recursos lunares cuando su explotación se vuelva técnica y económicamente viable.

Como recordatorio de este espíritu de cooperación global, desde 2021 se celebra cada 20 de julio el Día Internacional de la Luna, reafirmando que, a pesar de las banderas plantadas en su superficie, el brillo del satélite sigue perteneciendo a la colectividad humana y no a un puñado de potencias.

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