Como parte de la investigación especial “Cacería de Brujas”, documentada por Fuerza Informativa Azteca (FIA) para exponer la persecución sistemática contra la prensa en México, el periodista Otoniel Martínez viajó hasta Coatzacoalcos, Veracruz, para conseguir una entrevista exclusiva con el rostro más visible de este acoso judicial: Rafael León Segovia, alias “Lafita”.
Este comunicador se convirtió en un caso inédito en la historia del país al ser detenido y acusado formalmente de terrorismo por la Fiscalía estatal, un cargo que lo mantuvo en prisión y bajo arraigo domiciliario, simplemente por ejercer su labor periodística.
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“Les pisé la cola al gato": El testimonio de Lafita León Segovia
En la charla con Otoniel Martínez , Lafita reveló que su detención no fue un hecho aislado, sino una venganza política orquestada por funcionarios a los que incomodó con sus reportajes.
“Les pisé la cola al gato... Empecé molestando a la Fiscalía, diciendo que tienen un nidito de poder junto con la ministerial” confesó el reportero, señalando directamente a Carla Díaz Hermosilla y Ludwig Francisco Cruz Marcial como los artífices de su desgracia.
Lafita detalló que su “delito” fue dar voz a las víctimas que la autoridad ignoraba: desde el caso de una niña de 11 años violada por un cacique en Nanchital, hasta la defensa de una trabajadora sexual a quien le arrebataron a sus hijos. Estas denuncias provocaron la ira de los mandos locales, quienes fabricaron carpetas en su contra.
🚨 Alerta por #censura a #periodistas en #México…
— Fuerza Informativa Azteca (@AztecaNoticias) January 22, 2026
En 2025 se ha intensificado la persecución y censura contra periodistas y medios, con al menos 51 casos documentados.
Denuncian el uso de fiscalías y jueces para silenciar la crítica, mientras comunicadores enfrentan procesos… pic.twitter.com/q33mRHXKyP
Testigos protegidos y pruebas sembradas
Sobre la acusación de terrorismo, el periodista explicó el modus operandi para incriminarlo: la Fiscalía utilizó a un supuesto “testigo protegido” encarcelado en Pacho Viejo. Según la versión oficial, este testigo tenía mensajes que vinculaban a Lafita con el crimen organizado, acusándolo falsamente de recibir 50 mil pesos semanales para “hablar bien del CERESO” y filtrar información de “narcolonas”.
“Es un trabajo para destrozarme... hicieron un certificado falso y el verdadero lo escondieron”, denunció sobre las irregularidades en su proceso.
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Libre, pero con terror a la policía
Aunque ha recuperado su libertad de tránsito, Rafael León confesó a Otoniel Martínez que la persecución logró su objetivo: sembrar el pánico.
“Estoy por dentro destrozado... Veo una camioneta blanca y me pongo a temblar. Tengo más miedo por los ministeriales, que me ataquen o me hagan algo”, admitió con la voz entrecortada.
Sin embargo, pese al miedo y al “infierno” vivido, Lafita aseguró que no dejará de informar , pues su compromiso es con la gente que, como él, ha sido víctima de un sistema que busca silenciar la verdad.