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Prometieron acabar con el robo de combustible, pero fortalecieron la red del huachicol fiscal

Prometió ser diferente y acabar con el robo de combustible, pero personas cercanas a su movimiento en Morena terminaron involucradas en el robo del siglo: el huachicol fiscal.

No había mañana en que el expresidente López Obrador no insistiera en que el robo de combustible era una cosa del pasado. En su sexenio, este delito estaba a punto de ser eliminado, pero ignoraba que gente cercana a su movimiento era la primera dentro de esta red de corrupción: huachicol fiscal.

Evidentemente, fracasó su medida, pero también le abrió las puertas a que este delito se convirtiera en todo un negocio criminal, en el que hoy por hoy están involucrados la Secretaría de Marina, políticos y funcionarios.

La nueva arma para detener el robo de combustible

Al día de hoy el negocio de robo de combustible, según la Procuraduría Fiscal, sería de 600 mil millones de pesos. Por ello, el Gobierno federal insiste en que va a detener el robo y dice que trabaja en una nueva arma contra el huachicol fiscal.

Se llama trazabilidad de combustibles, mecanismo que sigue el rastro de cada litro de gasolina, diésel y gas. A pesar de que es un mecanismo imprescindible para combatir el combustible robado, durante el sexenio de López, sospechosamente dejaban que algunos importadores no registraran sus actividades.

“Pero no necesariamente reportaban... Había permisos... Eso lo descubrimos en el 2025 cuando se hizo público y tampoco sabemos desde cuándo ocurría”, defendió Claudia Sheinbaum.

Esto destapó la cloaca del huachicol fiscal. Un robo sin precedentes para un gobierno que presumía haber acabado con el delito. ¿Traidores en casa?

El caso del huachicol fiscal: así escondían litros de combustible

Se robaban petróleo y gasolina en México, los enviaban a Estados Unidos y los regresaban para “lavarlos” o los reportaban falsamente como aceites o químicos para evadir impuestos.

Los megadecomisos de 15 millones de litros de combustible en Coahuila y de 10 millones de diésel en el puerto de Tampico lo demostraron. Este último decomiso confirmó una red de corrupción comandada por el vicealmirante de la Marina Manuel Roberto Farías Laguna y su hermano, el contralmirante Fernando Farias Laguna, ambos sobrinos del mismísimo exsecretario de Marina, Rafael Ojeda Durán.

El contralmirante Fernando Rubén Guerrero fue quien informó a Ojeda de la red de corrupción que implicaba a sus sobrinos, otros altos mandos de la marina, funcionarios de aduanas, concesionarios de muelles y personajes de la industria de hidrocarburos.

Pero después de reunirse con el Secretario de Marina, lo mataron y el caso del huachicol fiscal cayó en una oscura impunidad. Con todo, no hay ninguna investigación contra el exsecretario de Marina de López Obrador.

“El rey del huachicol": personaje clave para la red de contrabando

En el libro “Ni venganza ni perdón”, de Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez, se relata que el oscuro vocero de López Obrador, Jesús Ramírez Cuevas, introdujo al círculo de poder del expresidente a Sergio Carmona, “el rey del huachicol”.

Carmona era un criminal que robaba y contrabandeaba combustible desde 2015 y se alió con el morenismo a cambio de impunidad y poder.

Según las revelaciones, Carmona financió campañas de gobernadores, diputados y alcaldes de la 4T. Es el hombre detrás de la llamada marea guinda de 2021.

Pese a esto, el sujeto fue asesinado, pero su ingeniería criminal siguió vigente, como lo demostraron los megadecomisos de 2025. Una investigación verdaderamente a fondo golpearía no solo a criminales y funcionarios, sino a la cúpula del morenismo. Pero por ahora no hay indicios de que eso vaya a ocurrir.

Mientras se trabaja en la trazabilidad de combustibles, los ladrones de combustible, que seguramente no se mandan solos, se roban según Pemex, un millón de litros de combustible cada día; una cantidad difícil de esconder.

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