Dios no es justo
20 enero, 2019
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Intentaron quemarlo vivo en Irak pero encontró un refugio en la CDMX

Esta es la historia de Hatem Abdulwahid Saleh, profesor de árabe en la UNAM.

Se llama Hatem Abdulwahid Saleh, es profesor de árabe en la UNAM y encontró en la Ciudad de México un refugio luego de que huyera de Irak porque intentaron quemarlo vivo.

Luego de oír una voz al otro lado del teléfono que decía “Estoy aquí para matarte” supo que el camino sería largo para salir de Irak y pasar por Líbano, Egipto y Marruecos. Fueron miles de kilómetros para llegar hasta aquí, México.

Para “poder decir la verdad” y expresar su opinión como periodista y poeta iraquí.

En entrevista para la UNAM cuenta que durante el conflicto entre Irak e Irán escribió muchos artículos a favor de su país y, con la entrada del ejército estadounidense a Bagdad en 2003, también llegaron muchas milicias con sus “listas negras”.

“Yo era uno de los que estaban en esas listas, por eso trataron de matarme. Iban a quemarme vivo, me rociaron de gasolina y me quemaron, quedé en el hospital 43 días.

Un día el enfermero me dijo: ‘Hay unos militares en la puerta, quieren entrar a visitarte’, pero yo no tenía amigos militares”, relata.

Y así como comenzó la huida.

Sabía que querían matarlo y salió como una momia desde el hospital a su casa a bordo de una ambulancia. Al cabo de dos meses escapó por Siria, Líbano, Egipto y Marruecos, donde trabajó como periodista en la ciudad de Agadir, pero en octubre de 2007 “recibí la llamada de un iraquí: Estoy aquí para matarte”.

Avisó a las autoridades y le dijeron que no sabían de quien era el número, por lo que acudió a una organización internacional con sede en Inglaterra para buscar protección.

Fue así que lo aceptaron como miembro de la organización para buscarle una ciudad.

“A los diez días le dijeron que México lo había aceptado como escritor huésped. Y desde hace 10 años está aquí”, se puede leer en la conversación publicada en este link.

En el 2008 llegó a nuestro país sin saber español pero en poco tiempo, 2010, comenzó a dar clases de árabe en la UNAM al interior del Centro de Enseñanza Para Extranjeros.

“Dios no es justo”, repite cuando recuerda el momento en que le prendieron fuego a su cuerpo y dice extrañar a su familia y el olor a naranjo, que puede percibirse en sus poemas.

Conoce más de él con este video.

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