El exlíder supremo de Irán, Alí Jamenei, fue sepultado en la ciudad de Mashhad, lugar donde nació, tras concluir seis días de ceremonias fúnebres que se llevaron a cabo tanto en Irán como en Irak.
Su entierro se realizó en el santuario del Imán Reza, considerado el sitio religioso más importante y venerado por millones de fieles en el país. La despedida del dirigente ocurrió en un contexto de alta tensión política y militar, debido a la continuidad de los enfrentamientos entre Irán y Estados Unidos.
Sepultan a exlíder supremo de Irán en el sitio religioso más importante del país
La televisión estatal iraní informó que los restos de Jamenei fueron depositados en el salón conmemorativo del santuario del Imán Reza, ubicado en la ciudad de Mashhad.
Antes del entierro definitivo, el féretro recorrió diversas ciudades en un extenso homenaje que reunió a miles de personas. Las ceremonias comenzaron en Teherán y posteriormente continuaron en la ciudad santa de Qom. Después, el cortejo cruzó a Irak para realizar actos de despedida en Nayaf y Kerbala, dos de las ciudades más importantes para el islam chiita.
El cuerpo del ayatolá Alí Jamenei llega a Irak
— DW Español (@dw_espanol) July 9, 2026
La procesión fúnebre del líder iraní pasó por Nayaf, una de las ciudades más importantes del islam chií. Después de varios días de ceremonias, sus restos regresarán a Mashhad, su ciudad natal, para el entierro en el santuario del… pic.twitter.com/quhS2Qon8i
Mohamad Mohamadi Golpaygani, quien fue jefe del gabinete de Alí Jamenei durante varios años, confirmó que la decisión de enterrarlo en Mashhad respondió al deseo personal del fallecido.
Sigue el conflicto entre Irán y Estados Unidos
Mientras se desarrollaban las ceremonias de despedida, la situación militar entre Irán y Estados Unidos volvió a agravarse. El gobierno iraní denunció que fuerzas estadounidenses realizaron nuevos bombardeos contra infraestructura ubicada en el sur y el este del país.
Entre los objetivos alcanzados se encontraban varios puentes ferroviarios, incluidos dos situados en la línea que comunica Teherán con Mashhad. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán condenó los ataques y los calificó como un "crimen de guerra flagrante", pues habrían afectado instalaciones de uso civil.
Según las autoridades iraníes, los bombardeos registrados durante los últimos dos días dejaron un saldo de 14 personas fallecidas y al menos 78 heridas.
