Lo que muchos simpatizantes del chavismo fuera de Venezuela llamaban “propaganda” o “mitos”, hoy se confirma como una realidad devastadora. Tras la caída de Nicolás Maduro , las puertas de las prisiones se han abierto para dejar salir historias de terror.
No eran cárceles comunes; eran centros de exterminio moral donde el régimen convirtió la crueldad en su principal herramienta de control. Hoy, el mundo conoce lo que ocurría tras los muros de lugares como El Rodeo I y El Helicoide .
“El Rodeo I es una tumba": El relato de Camilo Castro a FIA
Camilo Castro, un maestro de yoga de nacionalidad francesa recientemente liberado, rompió el silencio con FIA. Para él, llamar “cárcel” a estos lugares es un error: “Simplemente fuimos secuestrados en campos de concentración” .
Camilo describe El Rodeo I como una tumba donde los prisioneros vivían junto a letrinas, siempre enfermos del estómago y la garganta, cubiertos apenas por una toalla y sostenidos únicamente por su fe.
Tortura psicológica: El aislamiento y la propaganda obligatoria
La tortura en Venezuela no se limitó a los golpes; se sofisticó para destruir la psique de los detenidos. El aislamiento sensorial era total, y la única conexión con el mundo exterior eran las propagandas obligatorias.
Los prisioneros eran forzados a escuchar audios del régimen durante periodos de entre dos y cinco horas, difundidos por toda la prisión a lo largo del día. Este bombardeo ideológico buscaba quebrar la voluntad de quienes se atrevieron a disentir.
Un mes después de la orden de Donald Trump de capturar a Nicolás Maduro, las repercusiones siguen marcando el nuevo capítulo político de #Venezuela
— Fuerza Informativa Azteca (@AztecaNoticias) February 2, 2026
El líder chavista fue capturado por fuerzas estadounidenses el 3 de enero y llevado ante la justicia en #EU, un hecho que fue… pic.twitter.com/mwT4Cho76O
La crueldad física: Electricidad e intubación forzada
Los testimonios sobre la violencia física son desgarradores. Camilo Castro fue testigo de técnicas de asfixia y el uso de electricidad. Pero una de las prácticas más perversas era la intubación obligatoria para aquellos que realizaban huelgas de hambre; este proceso generaba hemorragias internas masivas, haciendo que las víctimas perdieran litros de sangre entre humillaciones verbales.
Por su parte, el líder estudiantil Miguel Ángel Suárez relata el caso de un amigo cercano cuyos testículos fueron electrocutados sistemáticamente.
El Helicoide: 96 días de incertidumbre absoluta
Para activistas como Ángel Godoy, el horror se vivió a través del silencio. Durante su encierro en El Helicoide, pasó 96 días incomunicado.
“No sabía qué ocurría... estaba sufriendo el rigor de no saber qué había pasado con mi familia”, narra Godoy. Esta táctica de desaparición temporal es una de las violaciones más graves a los derechos humanos, diseñada para generar un estado de terror tanto en el prisionero como en sus seres queridos.
🚨 #Venezuela bajo vigilancia militar
— Fuerza Informativa Azteca (@AztecaNoticias) January 7, 2026
Un trayecto de más de 10 horas por carretera estuvo marcado por retenes militares, interrogatorios constantes y presión psicológica.
En ese tramo se encontraron más de 25 puntos de control, revisiones exhaustivas y una vigilancia que… pic.twitter.com/Nmk9sc31pA
Justicia para un sistema de crueldad estatal
Hoy, las víctimas exigen que estas crónicas del infierno no queden en el olvido. Con la identificación de más de 120 centros de detención, la comunidad internacional tiene ahora las pruebas de un sistema penitenciario que convirtió la tortura en una política de Estado.
Venezuela comienza apenas el largo camino de sanar sus mentes y cuerpos rotos, mientras el eco de los gritos en Yare II y Tocorón finalmente encuentra justicia en la verdad.