El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una nueva orden ejecutiva diseñada para endurecer la vigilancia aduanera y combatir los esquemas de fraude arancelario. La medida instruye a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) a implementar tecnologías avanzadas para detectar contrabando, bloquear productos ilegales y garantizar que las mercancías extranjeras se declaren de manera correcta.
De acuerdo con James Kernochan, jefe de personal de la CBP, esta política responde a años de detectar abusos y "trucos" por parte de corporaciones que intentan burlar el sistema fiscal estadounidense. Las autoridades señalaron que la orden atacará directamente problemáticas que han debilitado la fiscalización aduanera, tales como el uso de empresas fantasma, las fianzas insuficientes y los esquemas de triangulación, donde se envían mercancías a través de un tercer país para ocultar su verdadero lugar de origen (como China).
From the border to trade, President Trump is protecting AMERICAN industry.
— The White House (@WhiteHouse) June 4, 2026
Today, he signed an Executive Order using advanced technology to strengthen customs enforcement - stopping contraband, illegal goods, & unfair imports.
America First, always. 🇺🇸 pic.twitter.com/Z9m6KWskFq
Vigilancia satelital en tiempo real con Inteligencia Artificial
Uno de los puntos más ambiciosos de la orden es la integración formal de la Inteligencia Artificial (IA) para la seguridad fronteriza. Peter Navarro, asesor comercial de la Casa Blanca, explicó que el gobierno se encuentra desarrollando un sistema capaz de procesar miles de millones de datos para monitorear, en tiempo real, cada barco y cargamento que sale de cualquier puerto del mundo diariamente.
"Vamos a ser capaces de determinar con un alto grado de probabilidad si existe evasión de aranceles o posiblemente otros problemas como drogas y contrabando ilegal", afirmó Navarro. Con esta tecnología, la administración de Trump estima recuperar decenas de miles de millones de dólares que actualmente se pierden por la defraudación fiscal en las aduanas. Las empresas extranjeras que introducen productos a la Unión Americana enfrentarán requisitos de cumplimiento mucho más estrictos, una medida urgente para Washington tras revelarse que el año pasado hubo una brecha récord de 112,000 millones de dólares entre lo que China reportó exportar a EU y lo que realmente se declaró ante la CBP. Entre las principales faltas detectadas se encuentran la subvaluación de mercancías y el ocultamiento de información crítica sobre los importadores.
Próximos pasos y el regreso de la agenda proteccionista
La firma de este decreto ocurre apenas un día después de que la Casa Blanca propusiera aranceles de al menos el 10% a 60 economías globales que, según Washington, han fallado en frenar el ingreso de productos fabricados con mano de obra forzada. Esto representa el primer movimiento de gran envergadura para reconstruir la agenda arancelaria de Trump luego de que sus anteriores aranceles globales fueran frenados por la Corte Suprema.
No obstante, las nuevas reglas aduaneras no entrarán en vigor de forma inmediata. La orden establece un periodo de 45 días para estructurar las propuestas de reformas legislativas necesarias, mientras que el diseño de las nuevas regulaciones se irá desglosando en los próximos meses en conjunto con los distintos sectores de la industria comercial.
