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06 abril, 2021
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UNAM obtiene biocombustibles con residuos de queso y vino

La UNAM utilizó residuos del queso y vino para obtener hidrógeno y metano, dos biocombustibles que generan electricidad mediante un proceso limpio.

Con residuos generados en las industrias del queso y el vino, investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) obtuvieron hidrógeno y metano, dos biocombustibles gaseosos que sirven para generar electricidad a través de un proceso limpio.

Los académicos que participan en esta investigación forman parte del Instituto de Ingeniería (II) de la UNAM, unidad Juriquilla, Querétaro. La base de sus trabajos es el mosto o zumo de las uvas y su cáscara, así como el suero de la leche que se obtiene durante el proceso de industrialización del queso.

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Germán Buitrón, investigador y líder del proyecto, explicó que el efluente vitivinícola se obtiene durante la temporada de vendimia, en los meses de junio a noviembre, en Tequisquiapan y Ezequiel Montes, dos municipios de Querétaro.

En esos municipios es “donde están concentradas las bodegas y viñedos, mientras que el resto del año obtenemos el suero de la leche para trabajar en el laboratorio y generar electricidad con el biogás”, detalló Buitrón.

¿Cómo es el proceso para obtener los biocombustibles?

Una vez que se recolectan los residuos, son llevados al laboratorio del Instituto de Ingeniería, donde son procesados con microorganismos como las bacterias. Para este proceso, que se realiza en serie, se utilizan varios reactores y una planta piloto de procesamiento.

De acuerdo con Buitrón, los residuos vitivinícolas tienen un pH ácido, lo que facilita un proceso que inicia en dos etapas, en la primera se genera hidrógeno en condiciones ácidas y en la segunda, se obtienen ácidos grasos volátiles.

Los residuos del vino también contienen etanol, una parte de ese compuesto se oxida y se forma el hidrógeno, el cual pasa a un reactor productor de metano, donde la materia orgánica “es más asimilable”.

El académico expuso que los microorganismos trabajan en los reactores de una manera automatizada y controlada con un modelo matemático. Lo que se obtiene del primer reactor, se utiliza para alimentar al segundo, maximizando la producción de metano.

El objetivo de los investigadores es utilizar los biocombustibles gaseosos en las mismas vinícolas y empresas productoras de queso, para que sean autosuficientes y no tengan que transportar el biogás desde muy lejos.

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