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¿Ya se reconciliaron? Elon Musk regresa al lado de Trump en su visita oficial a China

El magnate actúa como embajador empresarial en una misión crítica para proteger el mercado de Tesla y negociar nuevos acuerdos comerciales con Xi Jinping.

Elon Musk acompaña a Trump a su visita de Estado en China
|Reuters

Casi un año después de su estrepitosa salida de la Casa Blanca, Elon Musk ha vuelto a escena como una pieza clave de la delegación del presidente Donald Trump en Beijing. Este jueves, el magnate fue visto en el Gran Salón del Pueblo, acompañando al gabinete estadounidense en el histórico encuentro con el líder chino Xi Jinping, consolidando su rol como embajador de los intereses comerciales de Estados Unidos.

La presencia de Musk en esta gira no es casual. El dueño de Tesla se encuentra en una encrucijada: China es su mercado más importante fuera de EU y la base donde se fabrican la mitad de sus vehículos, pero también es la cuna de sus rivales más feroces, como BYD, que ya ha superado a Tesla como el mayor fabricante de autos eléctricos del mundo.

El regreso del hijo pródigo

Musk no viajó solo; se le vio recorriendo los pasillos del poder en China junto a su hijo de seis años, X Æ A-XII, quien ya es un rostro conocido en la Oficina Oval. Junto a él, otros gigantes de la tecnología como Tim Cook (Apple) y Jensen Huang (Nvidia) formaron parte de esta comitiva que busca suavizar el impacto de los aranceles y explorar la creación de nuevas juntas de inversión y comercio entre ambas potencias.

A pesar de las fricciones públicas que Musk y Trump tuvieron a mediados de 2025 —donde incluso hubo amenazas de cancelar subsidios gubernamentales para las empresas del magnate—, la necesidad de frenar el dominio chino en sectores como paneles solares y baterías de red parece haber sanado las heridas políticas.

Desafíos en territorio hostil

A pesar de los "buenos resultados" que Musk asegura haber alcanzado en esta visita, los desafíos para sus empresas en el gigante asiático son monumentales:

  • Restricciones de Seguridad: Los autos Tesla siguen teniendo prohibido el acceso a sitios sensibles y bases militares en China por temor al espionaje.
  • Competencia de Estado: Empresas chinas como CATL (proveedor de la propia Tesla) dominan la cadena de suministro de baterías con el apoyo de bancos estatales.
  • Conducción Autónoma: Beijing ha retrasado los permisos para la tecnología de conducción autónoma de Tesla, mientras que los fabricantes locales ya han comenzado a desplegar las suyas.

Esta reaparición de Musk junto a Trump marca una nueva fase de diplomacia tecnológica, donde el hombre más rico del mundo busca equilibrar su lealtad política en Washington con la supervivencia económica de sus fábricas en territorio chino.

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