Adriana entra a la clínica de emociones para aclarar con Antonio un supuesto apoyo. Ellos fueron pareja hasta que ella se dio cuenta de que él era un estafador. Al principio todo era maravilloso hasta que decidieron vivir juntos por iniciativa de él. Adriana asegura que fue encantador hasta que logró su objetivo y, para ella, su mamá lo crio para se un estafador. Adriana acepta que se dejó maravillar al grado que le prestó 50 mil pesos y nunca los vio de vuelta.