Diana, la mamá de Erika y esposa de Manuel, llega a la clínica de emociones para tratar de explicar por qué no impidió que su hija vendiera fotografías íntimas. Diana sabía de la actividad de Erika desde dos años atrás, pero nunca pensó el riesgo en el que Erika se puso. Diana creía que, mientras Erika cubriera su rostro en las fotografías, estaba a salvo. ¿Por qué no la detuvo?