Verónica vivía una relación familiar estable y amorosa junto a sus tres parejas (de mente abierta) y su hijo Iván, un adolescente que siempre había convivido en paz en esta relación poliamorosa pero todo cambió cuando Iván se enamoró de Natalia y, emocionado, decidió invitarla a ella y a su mamá a comer a casa; sin embargo, al enterarse de que Iván tenía tres papás, ambas visitantes se marcharon confundidas, incapaces de aceptar una dinámica distinta a la que consideraban “normal”.