“Abraham me recuerda a mi papá”, confesó Luis antes de admitir que sí robó las herramientas. Sin embargo, fue claro al asegurar que no tuvo nada que ver con el robo de las computadoras. Sus palabras abren una nueva grieta en el conflicto y avivan aún más la tensión familiar, donde las emociones y las acusaciones siguen fuera de control.