Virginia no puede creer que su hija recién casada mantenga a su marido; en lugar de consecuentarlo, debería conseguirle un buen trabajo. Incluso, Virginia le ofrece su auto con tal de que él comience a generar dinero. Virginia se enteró que su yerno estaba desempleado porque lo fue a buscar a su trabajo y ahora le pone un ultimátum: o se pone a trabajar o se sale del departamento donde vive con su hija, pues el departamento se los prestó Virginia.