Durante años, el tónico facial fue visto como un paso secundario dentro de la rutina de cuidado de la piel. Sin embargo, con el avance de la dermocosmética, este producto ha ganado un lugar clave como aliado para potenciar los resultados de la limpieza y los tratamientos posteriores.
Venga La Alegría | Programa 5 de enero 2026 Parte 1 | ¡Nos pusimos ‘rocalegres’! Programa especial en la era de las cavernas
Especialistas coinciden en que no existe un "mejor tónico" universal. La elección correcta depende del tipo de piel y los objetivos que se buscan. Así lo explica Arturo Álvarez-Bautista, químico y doctor en Nanomedicina y director científico de la marca Arturo Alba, quien asegura que el tónico es un producto de "ajuste" que marca una diferencia real cuando se selecciona de forma adecuada.
¿Para qué sirve el tónico y cómo se usa correctamente?
"El tónico es un cosmético de transición inteligente", señala Álvarez-Bautista. No sustituye a la limpieza ni al sérum, pero cumple la función de preparar la piel, equilibrar la hidratación inmediata y mejorar la respuesta cutánea a los activos que se aplican después.
Además, ayuda a calmar la piel tras la limpieza y optimiza la eficacia del resto de la rutina. Su uso es sencillo. Se aplica inmediatamente después de la limpieza, sobre la piel limpia y sin aclarar posteriormente. Puede colocarse con las manos o con algodón (si se busca un ligero efecto de arrastre). La clave es evitar la fricción y aplicar el producto con calma.
¿Cuál es el mejor tónico según tu tipo de piel?
De acuerdo con el director científico de Arturo Alba, la elección del tónico debe responder a las necesidades específicas de cada piel. Las pieles deshidratadas o sensibilizadas se benefician de tónicos hidratantes y calmantes, ricos en humectantes y activos reparadores que refuerzan la barrera cutánea.
En el caso de las pieles grasas o con textura irregular, los tónicos con exfoliación química suave pueden ayudar a mejorar la apariencia del poro y la uniformidad (siempre que estén bien formulados y se usen sin exceso). Las pieles con rojeces, cuperosis o rosácea necesitan fórmulas antiinflamatorias y calmantes, evitando por completo los tónicos astringentes que pueden agravar la sensibilidad.
Y en cuanto a las pieles maduras o sometidas a altos niveles de estrés ambiental, encuentran un gran aliado en los tónicos antioxidantes que refuerzan la defensa diaria frente a la contaminación y el envejecimiento prematuro.
