El mantenimiento y la desinfección del hogar son pilares fundamentales para garantizar la salud de la familia, pero los productos industriales comunes con los que limpiamos suelen cobrar un precio muy alto a nivel celular y ambiental. Por lo que podemos aplicar alternativas ecológicas y baratas para sustituirlas.
El cloro comercial es un compuesto químico altamente corrosivo que libera gases volátiles capaces de irritar profundamente las membranas mucosas del sistema respiratorio, debilitar el tejido pulmonar y provocar dermatitis por contacto.
Asimismo, los aromatizantes artificiales y aerosoles comerciales contienen compuestos sintéticos llamados ftalatos, los cuales actúan como disruptores endocrinos y contaminan el aire de los espacios cerrados.
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Las 3 alternativas ecológicas y baratas para sustituir el cloro y los aromatizantes
- El poder desinfectante del Ácido Acético y el Peróxido
Para eliminar bacterias, moho y virus de superficies como los azulejos del baño, las encimeras de la cocina o los pisos, la combinación secuencial de vinagre blanco y agua oxigenada es igual de eficaz que el cloro, pero completamente segura.
Llena un atomizador con vinagre blanco puro y otro atomizador diferente con agua oxigenada al 3%. Para limpiar, rocía primero la superficie con el vinagre, deja actuar por 5 minutos y, acto seguido, rocía el agua oxigenada encima antes de pasar un paño de microfibra limpio.

- El limpiador multiusos de Vinagre de Cítricos
Si te desagrada el olor fuerte del vinagre común, este limpiador macerado es la solución ideal. Transforma un desecho de tu cocina en un limpiador con aroma fresco o campos cítricos.
Junta las cáscaras de los cítricos que consumas durante la semana y colócalas dentro de un frasco de vidrio grande. Cubre las cáscaras por completo con vinagre blanco, sella el frasco y déjalo reposar en un lugar oscuro durante dos semanas.

- El ambientador de bicarbonato de sodio y aceites esenciales
Llena un frasco pequeño de vidrio hasta la mitad con bicarbonato de sodio. Añade 10 a 15 gotas de tu aceite esencial puro favorito. Mezcla bien con una cuchara. Cubre la boca del frasco con un trozo de tela delgada o tul y sujétalo con una liga elástica. Coloca el frasco en tu habitación, baño o closet, cada dos semanas agita el frasco para reactivar los aceites esenciales.
