El colágeno es una proteína estructural que se encuentra abundantemente en el cuerpo humano y es la responsable de dar firmeza, soporte y elasticidad a la piel, además de que protege la salud de las articulaciones y de los huesos; sin embargo, existen destructores ocultos en nuestras rutinas diarias.
A pesar de que nuestro organismo lo produce de forma natural, algunos laboratorios advierten que su síntesis puede disminuir hasta en 1% cada año a partir de que cumplimos 25 años. Este declive biológico se ve drásticamente acelerado por hábitos cotidianos y factores ambientales.
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Los 7 destructores silenciosos del colágeno
Es importante saber que algunos de los agresores que disminuyen la producción natural de colágeno pueden pasar desapercibidos, porque sus efectos no se reflejan de inmediato. Estos son:
- Exceso de azúcar
Las moléculas de azúcar se adhieren al colágeno, endureciendo y rompiendo sus fibras elásticas a través de compuestos llamados AGEs.

- Radiación UVA y UVB
Los rayos solares penetran la dermis profunda y liberan radicales libres, conocidos por destruir la matriz de soporte cutáneo, también llamada fotoenvejecimiento.
- Estrés crónico
Niveles altos de la hormona cortisol sabotean directamente la capacidad celular de sintetizar nueva proteína.
- Falta de sueño reparador
Dormir menos de 7 horas interrumpe la fase nocturna de regeneración celular, en donde ocurre la mayor producción de colágeno.
- Consumo de tabaco
La nicotina reduce el flujo sanguíneo y el oxígeno en la piel, lo que limita drásticamente el transporte de nutrientes esenciales hacia los fibroblastos.

- Déficit de vitamina C en la dieta
Este antioxidante es un cofactor indispensable; sin suficiente vitamina C, el cuerpo es incapaz de enlazar los aminoácidos para crear colágeno.
- Polución y contaminación ambiental
Las micropartículas de aire generan un estado de inflamación crónica subdérmica que activa las enzimas encargadas de degradar el colágeno.
Aunque a partir de cierta edad perdemos un poco la capacidad de producir colágeno cada año, algunas de las estrategias que se pueden aplicar son los concentrados de vitamina C, el consumo de zinc y cobre y la aplicación de otros activos en rutinas de cuidado de la piel.
