Tener pequeños puntos oscuros o grisáceos en la zona de la nariz, la barbilla y las mejillas es una de las preocupaciones estéticas más comunes. En estos casos, el aceite de jojoba puede ser nuestro gran aliado.
Aunque muchas personas los confunden con puntos negros, en la gran mayoría de los casos se trata de filamentos sebáceos, que son estructuras naturales que canalizan el flujo de grasa en la piel.
Intentar extraerlos a la fuerza o usar bandas adhesivas agresivas solo ensancha el poro y daña la barrera cutánea. La solución definitiva radica en una regla básica de la química: lo semejante disuelve lo semejante.
Así puedes utilizar el aceite de jojoba para limpiar profundamente tu piel
A diferencia de otros aceites vegetales pesados que pueden tapar los poros, como el de coco, el aceite de jojoba no es técnicamente un aceite, sino un éster de cera líquida. Su estructura química molecular es idéntica en un 96% a la del sebo humano natural producido por las glándulas sebáceas.
Cuando aplicamos aceite de jojoba sobre el rostro, la piel lo reconoce como propio. Esto permite que el producto penetre profundamente en el folículo pilosebáceo, ablande el tapón de grasa endurecido y lo disuelva sin alterar el pH de la piel.

- Aplica sobre la piel completamente seca
Nunca mojes tu rostro antes. Toma de 4 a 5 gotas de aceite de jojoba puro y distribúyelas sobre las zonas donde tengas folículos obstruidos.
- Realiza el masaje de microfricción
Con las yemas de los dedos medio y anular, realiza movimientos circulares suaves y constantes durante dos o tres minutos. No presiones con fuerza.
- Emulsiona y retira
El aceite de jojoba no se quita solo con agua. Para retirarlo por completo junto con la suciedad disuelta, aplica encima tu limpiador facial de base acuosa habitual, puede ser en gel o espuma. Masajea hasta que ambos productos se mezclen y enjuaga con abundante agua tibia.

- Secado y sellado
Seca tu rostro con palmaditas suaves usando una toalla limpia. Continúa con tu tónico o suero hidratante ligero.
