La caspa es uno de los problemas más frecuentes del cabello. Esto no solo ocasiona un aspecto de suciedad, sino que también provoca picazón en el cuero cabelludo y es muy molesto.
El principal “remedio” para este problema es utilizar champús anticaspa especializados que traten la raíz del problema, la cual suele ser el crecimiento excesivo de un hongo llamado Malassezia.
¿Cómo eliminar la caspa?
Elegir el champú con el ingrediente correcto
Para obtener los mejores resultados es que debes elegir los productos que contienen ingredientes destinados a este problema. Los activos deben ser:
Piritionato de zinc: este es un activo antibacteriano y antimicótico muy común que reduce el hongo en el cuero cabelludo.
Ketoconazol: este es muy importante porque es un potente antifúngico diseñado para eliminar los hongos que provocan la descamación.
Sulfuro de selenio: Ayuda a disminuir la producción de aceites naturales y combate el hongo.
Ácido salicílico: Funciona como un exfoliante capilar que elimina las escamas adheridas antes de que se desprendan.
Técnica correcta de lavado
La forma en la que aplicas el producto también es importante. Ten en cuenta lo siguiente:
Frecuencia: debes lavar tu cabello regularmente (2 o 3 veces por semana con el champú de tratamiento).
Aplicación: Coloca el champú únicamente en el cuero cabelludo.
Masaje: con ayuda de tus yemas de los dedos, haz masajes suaves.
Tiempo de espera: Deja actuar el producto entre 3 y 5 minutos antes de enjuagar para que los activos hagan efecto.
Enjuague: Retira todo el producto con abundante agua templada o fría, ya que el agua muy caliente reseca e irrita la piel.
Hábitos diarios esenciales
Por último, debes tener en cuenta lo siguiente:
Seca el cuero cabelludo: si tu cabello está húmedo favorece la proliferación de hongos. Usa secador con aire templado o frío apuntando a las raíces.

Evita productos pesados: disminuye el uso de geles, ceras o aceites capilares ya que se acumulan en la raíz y aumenten la grasa.
Controla el estrés: si pasas por momentos de tensión emocional las defensas de la piel se alteran y suelen disparar los brotes de caspa.
En el caso de que la caspa sea muy gruesa, amarillenta o con mucha picazón pues lo mejor es que consultes con un dermatólogo para descartar condiciones como la dermatitis seborreica severa o la psoriasis.
