Las ojeras son uno de los principales problemas que afecta la manera en la que nos vemos. Es por esto que el maquillaje surge como uno de los salvadores, pero se debe aplicar de manera correcta.
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El secreto de los profesionales consiste en neutralizar el color con un precorractor salmón o naranja y luego rellenar visualmente el surco con un corrector de textura ligera un tono más claro que tu piel, no se recomienda aplicar productos pesados que enfaticen la profundidad.
¿Cómo aplicar maquillaje en las ojeras?
Hidratación profunda (El paso obligatorio)
Debes tener en cuenta que la piel hundida carece de grasa, por lo que suele ser muy fina y seca. Lo que debes hacer es aplicar un contorno de ojos hidratante, en lo posible ácido hialurónico, con toques suaves.
Deja absorber por dos minutos para evitar que el maquillaje se cuartee o se asiente en las líneas.
Neutralizar el color (Adiós al tono gris)
Ten en cuenta que si aplicas un corrector que sea claro directamente sobre la ojera pues tendrás un efecto grisáceo.
- Ojeras azuladas o moradas: Usa un precorrector de tono salmón o melocotón.
- Ojeras muy oscuras o marrones: Opta por un subtono naranja.
Debes aplicar una cantidad mínima únicamente donde se vea la pigmentación oscura, difuminando a toques con el dedo o una brocha pequeña.
Rellenar el hundimiento (Efecto óptico de volumen)
Tienes que contrarrestar la sombra que genera el relieve, debes jugar con la luz. Debes elegir un corrector líquido de textura ligera pero de buena cobertura. Tienes que seleccionar un color que sea uno o dos tonos más claro que tu base de maquillaje.
Debes aplicar justo en la línea más profunda del surco (la hendidura), no debajo de todo el ojo. Trabájalo en capas muy finas, presionando el producto directamente en el hueco para "rellenar" visualmente la zona.
Sellar sin resecar
Un punto a tener en cuenta es que el exceso de polvo acentuará las líneas de expresión y hará que el ojo luzca más hundido. Debes utilizar una cantidad mínima de polvo traslúcido suelto de textura muy fina. Presiona ligeramente con una borla o una brocha suave, retirando cualquier exceso antes de tocar la piel.
