El cuerpo humano es una verdadera máquina compleja cuyos componentes están perfectamente relacionadas para garantizar un funcionamiento óptimo y que perdure con el paso de los años. Cuidar de su salud es nuestra responsabilidad y es que debemos procurar que este organismo reciba todo lo necesario para su funcionamiento.
La alimentación, la actividad física y la prevención de vicios se encuentran entre los hábitos más recomendados por los especialistas para lograr este objetivo. En este marco, hay expertos especializados en sus diferentes sistemas y, en esta oportunidad, las advertencias se centran en la prevención del daño hepático.
¿Qué es el daño hepático?
Desde la Clínica Universidad de los Andes (Chile) precisan que el hígado es un órgano crucial para el funcionamiento del organismo, ya que participa en funciones como la desintoxicación, la síntesis de proteínas y el almacenamiento de nutrientes. Sin embargo, advierten que el daño hepático es una lesión o deterioro de las células del hígado, frente a la cual el organismo intenta curarse por sí mismo.
@dr_luispacora Tu hígado sufre daño constante, generando inflamación y cicatrices que deforman su estructura. La sangre no fluye bien, aumenta la presión y el órgano falla, acumulando toxinas. Esto puede causar ascitis, hemorragias, confusión mental, infecciones y cáncer hepático. La cirrosis es silenciosa, progresiva y puede ser mortal si no se detecta a tiempo. #LIVEIncentiveProgram #LIVEIsEasy #PaidPartnership ♬ sonido original - Dr. Luis Pacora
Las complicaciones del daño hepático dependen de la causa de los problemas que se tengan y, si no se realiza un tratamiento, la enfermedad del hígado puede avanzar y convertirse en insuficiencia hepática, que puede ser mortal, alertan desde el Instituto Mayo Clinic (Estados Unidos).
Hábitos para cuidar el hígado
De las dos instituciones mencionadas anteriormente, se desprenden algunos consejos que apuntan a prevenir el daño hepático. En ambos casos hacen referencia a hábitos saludables que ayudan a cuidar a este órgano y garantizar su buen funcionamiento en nuestro cuerpo.
En este punto, resulta interesante destacar que la Asociación Europea para el Estudio del Hígado remarca que “la modificación del estilo de vida sigue siendo el eje central del tratamiento y la prevención de la enfermedad hepática”. Al respecto, a continuación se detallan los 6 hábitos clave para cuidar el hígado, según se desprende de diversos estudios médicos:
- Eliminar o restringir severamente el consumo de alcohol: Consumirlo de forma recurrente o en grandes cantidades acelera el daño tisular y eleva notablemente la probabilidad de sufrir complicaciones graves, incluso en niveles que parecen moderados.
- Disminuir el consumo de azúcares añadidos: La ingesta constante de bebidas endulzadas y productos ultraprocesados favorece la acumulación anormal de grasa en el tejido hepático.
- Seguir una dieta equilibrada de tipo mediterráneo: Optar por una alimentación rica en vegetales, frutas, legumbres, pescados y grasas de buena calidad (como el aceite de oliva) constituye la pauta nutricional de referencia para preservar la salud del hígado.
- Efectuar controles médicos preventivos y detección precoz: La realización de estudios sanguíneos periódicos, la prueba de detección de las hepatitis B y C, y el seguimiento del esquema de vacunación correspondiente permiten diagnosticar y tratar oportunamente afecciones virales o metabólicas.
- Hacer ejercicio de forma regular y mantener un peso saludable: Combinar actividad aeróbica con entrenamiento de fuerza contribuye activamente a reducir la grasa acumulada en el hígado, disminuir los niveles de inflamación y frenar o mitigar procesos de fibrosis.
- Prescindir de suplementos desintoxicantes y "limpiezas" milagrosas: Algunos ingredientes populares no han demostrado ser eficaces ni seguros para revertir el daño hepático.
