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Cómo evitar que el olor a comida quede impregnado en los ambientes después de cocinar

Ventilar, controlar los vapores y limpiar las superficies donde se depositan grasas son algunas de las claves para evitar que el olor a comida de la cocina permanezca durante horas en la casa. Esto es lo que debes hacer.

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Para evitar que el olor a comida quede impregnado en los ambientes después de cocinar, lo más efectivo es actuar mientras se preparan los alimentos y ventilar de inmediato al terminar. Encender la campana extractora o el extractor, abrir ventanas que permitan generar corriente de aire y mantener las puertas de otras habitaciones cerradas ayuda a reducir la cantidad de vapores, partículas de grasa y compuestos aromáticos que terminan dispersándose por la vivienda.

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El problema suele ser más evidente al preparar alimentos fritos, asados o con ingredientes de aromas intensos, porque los vapores pueden transportar pequeñas partículas de grasa que después se depositan en paredes, muebles, cortinas y textiles. Por eso, además de renovar el aire, es importante limpiar con regularidad las superficies y los elementos que funcionan como verdaderos "reservorios" de olores.

¿Qué hacer mientras cocinas para evitar que el olor a comida se extienda por la casa?

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) señala que cocinar puede producir partículas y otros contaminantes en interiores, por lo que recomienda utilizar sistemas de ventilación que expulsen el aire al exterior cuando sea posible. Para reducir la dispersión de los olores, se pueden incorporar estos hábitos para eliminar malos olores:

  • Generar ventilación cruzada: abrir ventanas o puertas exteriores ubicadas en puntos diferentes de la vivienda puede favorecer el intercambio de aire. Si se utiliza un ventilador, conviene colocarlo de manera que ayude a sacar el aire hacia el exterior, no simplemente a distribuirlo por otras habitaciones.
  • Cerrar las puertas de otros ambientes: mantener cerrados dormitorios y espacios donde haya textiles durante la preparación de alimentos reduce la posibilidad de que los olores se absorban en ropa de cama, tapizados y cortinas.
  • Usar tapas al cocinar: cubrir ollas y sartenes cuando la preparación lo permita disminuye la liberación de vapor y salpicaduras de grasa.
  • Controlar la temperatura: evitar que el aceite o los alimentos se quemen también es importante, porque la cocción a temperaturas demasiado elevadas puede generar más humo y partículas.
  • Retirar los residuos rápidamente: restos de comida, aceite usado y basura orgánica pueden seguir liberando olores incluso después de apagar la cocina.

Si la campana tiene filtros, también es fundamental limpiarlos o reemplazarlos siguiendo las indicaciones del fabricante. Un filtro saturado de grasa pierde eficacia y puede convertirse en una fuente adicional de malos olores.

¿Cómo eliminar el olor a comida que ya quedó impregnado en los ambientes?

Cuando el aroma persiste, no alcanza con perfumar la habitación. Los ambientadores pueden cubrir temporalmente un olor, pero si los compuestos responsables permanecen en el aire o se depositaron sobre una superficie, el problema puede regresar cuando desaparece la fragancia.

El primer paso es renovar el aire y después identificar dónde pudo haberse acumulado el olor. También conviene prestar atención a los textiles:

  • Cortinas y manteles: lavarlos con la frecuencia necesaria, especialmente después de preparar frituras o alimentos con mucho humo.
  • Paños y esponjas: lavarlos y dejarlos secar completamente, ya que pueden retener restos de comida y humedad.
  • Tapizados y alfombras: aspirarlos periódicamente y utilizar métodos de limpieza apropiados para cada tejido.
  • Muebles y paredes cercanas a la cocina: limpiar las zonas donde se acumula una película grasosa, siguiendo las recomendaciones del fabricante para no deteriorar la superficie.

En cuanto a los remedios caseros, el bicarbonato de sodio puede ayudar a absorber algunos olores en determinados espacios, pero no sustituye la ventilación ni la limpieza. Lo mismo ocurre con colocar recipientes con café, cítricos o hierbas aromáticas: pueden aportar aroma o disminuir la percepción del olor, pero no eliminan la fuente.

Por eso, la estrategia más eficaz combina extracción localizada, ventilación, control de los vapores y limpieza de las superficies y textiles. Estas medidas contribuyen a mejorar la calidad del aire interior.

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