Autenticando...
  • Cerrar Sesión
uno nuevo

Esta es la razón por la que no debes saludar a tu perro ni bien entras de la calle, según veterinarios expertos

Ignorar al perro durante unos minutos al llegar a casa puede ayudar a evitar que la rutina de entrada se convierta en un momento de excitación excesiva. Esta es la manera de premiar la calma y mantener interacciones predecibles.

/estilo-de-vida/razon-no-debes-saludar-perro-casa-veterinarios
|Canva

La razón por la que no conviene saludar efusivamente al perro apenas se entra de la calle es que esa reacción puede reforzar conductas de excitación, como saltar, ladrar, correr hacia la puerta o demandar atención. Los especialistas en comportamiento animal recomiendan que el ingreso al hogar sea tranquilo y que el saludo llegue cuando el can haya recuperado un estado de mayor calma.

“Es mi orgullo": Así describió Flor la visita de su mamá en MasterChef 24/7 (VIDEO)

Esto no significa que haya que ignorar al perro durante mucho tiempo ni que saludarlo sea perjudicial. Los veterinarios indican que el objetivo es evitar reforzar accidentalmente comportamientos que después pueden resultar difíciles de manejar.

La forma de hacerlo dependerá también de cada animal, ya que no todos reaccionan de la misma manera ante la llegada de sus tutores. Esta es la manera adecuada de trabajarlo.

¿Por qué los veterinarios recomiendan mantener la calma al llegar a casa y encontrarse con un perro?

Los perros aprenden mediante asociaciones y consecuencias. Si cada vez que una persona entra por la puerta responde inmediatamente a los saltos, ladridos o empujones con caricias, palabras y atención, el animal puede aprender que esas conductas son una forma efectiva de conseguir interacción.

La American Veterinary Society of Animal Behavior (AVSAB) sostiene que el entrenamiento basado en recompensas es una herramienta fundamental para modificar y enseñar conductas en los canes. Por eso, una rutina de llegada más tranquila puede consistir en estas acciones:

  • Entrar sin generar excitación: evitar gritos, saludos efusivos o movimientos que aumenten la intensidad del momento.
  • Esperar una conducta calmada: si el perro salta o ladra para recibir atención, se puede esperar a que disminuya esa conducta antes de interactuar.
  • Premiar la tranquilidad: cuando el animal mantiene las cuatro patas en el suelo, se sienta o permanece relajado, se puede ofrecer atención o una recompensa.
  • Mantener una rutina predecible: realizar siempre una secuencia similar puede ayudar al perro a comprender qué ocurre cuando su tutor regresa.
  • No utilizar castigos: gritar, empujar o reprender físicamente al animal puede aumentar la ansiedad o generar asociaciones negativas.

Sin embargo, no existe una regla veterinaria universal que obligue a esperar una cantidad determinada de minutos antes de saludar a un perro. El consejo de mantener una llegada tranquila tiene como finalidad favorecer conductas deseables y evitar que la excitación sea reforzada. Pero debe adaptarse a las características de cada mascota.

¿Cómo saludar a un perro al llegar a casa para reforzar la calma?

Una vez que el perro se encuentre más tranquilo, el saludo puede realizarse con normalidad. Las caricias, palabras afectuosas o incluso un pequeño premio pueden utilizarse como refuerzo de la conducta que se quiere mantener.

Este método resulta especialmente útil cuando el animal tiene la costumbre de saltar sobre las personas al recibirlas. En lugar de prestarle atención mientras salta, el tutor puede esperar a que vuelva a apoyar las patas en el suelo y entonces recompensar ese comportamiento.

También es conveniente observar qué ocurre antes y después del saludo. Si el animal comienza a correr por toda la casa, vocalizar, morder objetos o mostrar una excitación difícil de controlar, reducir la intensidad de la interacción puede ayudar a que la llegada deje de funcionar como un disparador de actividad.

La AVSAB recomienda métodos de entrenamiento basados en refuerzos y desaconseja las técnicas que recurren al miedo, dolor o intimidación. Esto resulta especialmente relevante cuando se intenta modificar la manera en que un perro recibe a las personas.

Por lo tanto, el consejo de no saludar inmediatamente al perro al entrar de la calle no debe interpretarse como una prohibición de demostrarle afecto. Se trata de elegir el momento y la forma de hacerlo para que la atención humana refuerce la calma en lugar de la excitación.

Tags relacionados

Galerías y Notas Azteca UNO