El Jazmín del Cabo , también conocido como gardenia, es una de las plantas ornamentales más apreciadas por su fragancia intensa y sus flores blancas de aspecto elegante. Pero también es una de las especies más exigentes del jardín.
Esto se debe a que cualquier error en el riego, la luz o el tipo de suelo, puede traducirse en hojas amarillas y ausencia de floración. Especialistas en horticultura coinciden en que la clave para mantenerlo saludable es reproducir lo más fielmente posible las condiciones de su hábitat natural.
¿Cómo revivir un Jazmín del Cabo?: el suelo ácido es el factor clave
De acuerdo con la Royal Horticultural Society (RHS) y guías técnicas del Missouri Botanical Garden, el Jazmín del Cabo necesita suelo ácido. Esto significa que es una planta acidófila: necesita un pH bajo para absorber correctamente los nutrientes.
Cuando la tierra es demasiado alcalina, aparece la clorosis férrica, un trastorno descrito por la American Horticultural Society como una de las principales causas de fracaso en las gardenias cultivadas en maceta. Este problema se manifiesta en hojas amarillentas con venas verdes y en la pérdida casi total de pimpollos y flores.
Los expertos recomiendan utilizar sustratos específicos para plantas acidófilas o añadir pinocha y corteza de pino en la superficie del suelo. Además, la aplicación mensual de quelato de hierro durante la primavera (práctica respaldada por manuales de la Universidad de California Agriculture and Natural Resources), permite corregir la deficiencia de hierro y estimular una floración más abundante.
Jazmín del Cabo: riego, sol y ubicación de la planta para revivir los pimpollos
La ubicación del Jazmín del Cabo es determinante para su desarrollo. Según la RHS, la planta necesita mucha luz, pero debe evitarse el sol directo del mediodía, especialmente en climas cálidos. Un sitio con sol suave por la mañana y sombra parcial por la tarde es el más recomendable para que los pimpollos se formen correctamente.
En cuanto al riego, los profesionales aconsejan mantener el sustrato siempre húmedo, utilizando agua reposada para evitar la acumulación de cal. La National Gardening Association advierte que un solo episodio de sequía puede provocar la caída prematura de los botones florales.
Para completar el cuidado, se sugiere aumentar la humedad ambiental mediante pulverizaciones sobre el follaje y realizar una poda ligera después de la floración. Esta práctica estimula nuevos brotes y mantiene la planta vigorosa durante toda la temporada.
