Los finalistas de Exatlón México vivieron uno de los momentos más emotivos de la temporada al reencontrarse con sus familiares, quienes han sido su apoyo en cada triunfo y en cada caída. Entre abrazos y lágrimas, los atletas encontraron el impulso que necesitaban para salir con todo a los circuitos de la gran final. Ese respaldo se convirtió en el motor perfecto para pelear hasta el último punto.