En los minutos más intensos de la Gran Final de MasterChef 24/7, la tremenda presión del reloj y el calor sofocante de los fogones detonaron una reacción física completamente involuntaria en Lancer. Visiblemente afectado por el estrés (algo raro en el cocinero) y la exigencia del último platillo, el cocinero comenzó a sudar en plena estación de trabajo, lo que dejó en evidencia la máxima tensión que se vive en la recta definitiva de la cocina más famosa de México.