La psicología, según universidades como la UNAM (México) y UBA (Argentina), es una disciplina que sirve para cuatro objetivos esenciales y se despliega en múltiples áreas de impacto:
- Registrar minuciosamente las conductas y los procesos cognitivos (cómo recordamos, cómo nos emocionamos, cómo nos comunicamos). En segundo lugar, ir más allá del síntoma o la conducta observable para encontrar las causas biológicas, psicológicas y sociales subyacentes.
- El tercer objetivo de la psicología es anticipar cómo se comportará un individuo o un grupo en determinadas situaciones basándose en la evidencia y en patrones validados. Por último, las entidades señalan que esta disciplina busca diseñar estrategias e intervenciones basadas en la evidencia para mejorar el bienestar mental y optimizar el desarrollo humano.
La vigencia de Abraham Maslow
A este presente de la psicología no se ha llegado por inercia, sino que es el resultado de un proceso en el que se han reunido los trabajos e investigaciones de grandes profesionales a lo largo de la historia. Entre ellos podemos nombrar a Abraham Maslow, un psicólogo estadounidense reconocido como uno de los principales fundadores de la psicología humanista.
La vigencia de Abraham Maslow se debe a su teoría que redefinió cómo entendemos la motivación humana tanto en la psicología clínica como en el liderazgo corporativo y el desarrollo personal moderno. Además, el psicólogo estadounidense centró su enfoque en el potencial humano y el bienestar en lugar de la patología, sentando así las bases de la psicología positiva actual.
Abraham Maslow y una frase vigente
En todo el mundo profesional que rodea a Abraham Maslow pueden destacarse muchas frases de su autoría. Una de ellas es la que dice "El verdadero desafío radica en elegir el crecimiento frente a la comodidad y el miedo" con la que sintetiza el núcleo de su psicología humanista.
En la actualidad, esta frase se aplica al decidir apagar las pantallas para entrenar o leer en lugar de ceder al algoritmo. Invita a asumir el riesgo de emprender un proyecto propio frente a la estabilidad de un empleo insatisfactorio y al sostener conversaciones incómodas pero honestas que permiten fortalecer los vínculos reales.
