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Los niños que duermen con los padres no se independizan, según la psicología

El colecho es una de las prácticas más de moda, pero si no se lleva a cabo en justa medida pues puede traer consecuencias.

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El colecho es muy utilizado.|CANVA

No caben dudas que durante los primeros meses de vida, hay un gran apego entre los padres e hijos que contribuyen a que el bebé crezca fortalecido física y emocionalmente. Ante esto es que son mucho los especialistas en psicología que recomiendan el colecho, que es dormir juntos.

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Sin embargo, si esta práctica se extiende en el tiempo puede dejar de tener beneficios y desemboca en un problema para los niños. En los primeros tres meses, los pediatras aconsejan que la cuna esté cera para alimentar y tener controlado la bebé, pero luego ya deben contar con su propio espacio.

¿Qué dice la psicología sobre dormir con los niños?

La psicología manifiesta que a partir del cuarto mes el bebé debe dormir en su habitación para evitar los efectos que puede tener el colecho en el desarrollo infantil. Expertos aseguran que los padres que duermen con sus hijos, lejos de protegerlos del miedo y la inseguridad, pueden provocar el efecto contrario, interfiriendo en su crecimiento y su independencia.

Así también se manifiesta que los niños que comparten la misma habitación que los padres, aún si no comparten la misma cama, descansan menos que los que duermen en su propia habitación. Esto puede deberse a un menor tiempo de sueño y unos hábitos de sueño deficientes, pues en los episodios en los que se despiertan en medio del sueño, los padres atienden su llamado y no retoman el sueño por sí solos.

Dormir

Estas consecuencias llevan a que los niños que duermen poco tengan tendencia a desarrollar sobrepeso y otros trastornos de sueño en edades posteriores.

Siguiendo con las consecuencias tenemos que decir que algunos especialistas creen que los niños podrían desarrollar una 'muleta para dormir': siempre tener al padre a la hora de dormir se puede convertir en una fuerte asociación para iniciar el sueño.

Aquí también tenemos que mencionar que no todos los miembros de la familia deben dormir a la misma hora por lo que los más pequeños deben dormir más y si esperan a sus padres puede que no descansen correctamente.

También se ve comprometida la calidad del descanso de los adultos cuando comparten lecho con niños muy inquietos, que dan vueltas o patadas en la cama

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