Algunos niños mienten porque están aprendiendo a comprender el mundo social, desean evitar un castigo, proteger sus emociones o poner a prueba los límites. Según la psicología, mentir durante la infancia es un comportamiento relativamente común que, en muchos casos, forma parte del desarrollo normal.
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A medida que los niños crecen, desarrollan habilidades como la imaginación, la capacidad de anticipar las reacciones de los demás y la comprensión de que otras personas tienen pensamientos y conocimientos distintos a los propios. Lo importante es comprender el motivo detrás de la mentira y enseñar formas más saludables de afrontar las situaciones.
Estas capacidades, fundamentales para el desarrollo social, también hacen posible que aparezcan las primeras mentiras intencionales. Esto es lo que dice la psicología de la conducta.
¿Por qué algunos niños mienten según la psicología?
Los psicólogos del desarrollo explican que las razones para mentir cambian con la edad y el contexto. La doctora Kang Lee (profesora de Psicología Aplicada y Desarrollo Humano de la Universidad de Toronto y una de las principales investigadoras sobre la mentira infantil) sostiene que mentir requiere habilidades cognitivas complejas y forma parte del desarrollo de funciones como el autocontrol y la comprensión de la mente de los demás. Estas son las causas más frecuentes:
- Evitar un castigo: el niño intenta escapar de una consecuencia que considera desagradable.
- Proteger su autoestima: puede ocultar un error por miedo a decepcionar a sus padres o maestros.
- Estimular la imaginación: en los primeros años es habitual que la fantasía y la realidad se mezclen durante el juego o al contar historias.
- Buscar aprobación: algunos niños exageran o inventan situaciones para recibir reconocimiento o aceptación.
- Imitar conductas observadas: los menores aprenden a través del ejemplo, por lo que también pueden reproducir comportamientos que ven en su entorno.
La psicóloga del desarrollo Jacqueline D. Woolley, profesora de la Universidad de Texas en Austin, ha investigado cómo los niños distinguen progresivamente entre la fantasía y la realidad. Sus estudios muestran que, especialmente en edades tempranas, no todas las afirmaciones incorrectas constituyen mentiras deliberadas.
¿Cómo deben actuar los padres cuando un niño miente?
Responder con gritos o castigos excesivos puede hacer que el niño tenga más miedo de decir la verdad en el futuro. En cambio, aprovechar estas situaciones como oportunidades para enseñar valores como la honestidad y la responsabilidad. Estas son algunas estrategias respaldadas por la psicología:
- Mantener la calma: una reacción serena favorece que el niño se sienta seguro para explicar lo ocurrido.
- Identificar la causa de la mentira: comprender si mintió por miedo, vergüenza, imaginación o presión permite intervenir de forma más efectiva.
- Reforzar la honestidad: valorar cuando el niño dice la verdad, incluso si ha cometido un error, fortalece la confianza.
- Dar el ejemplo: los adultos son modelos de conducta y su comportamiento influye en el aprendizaje infantil.
- Evitar etiquetas: calificar al niño como "mentiroso" puede afectar su autoestima y dificultar el cambio de conducta.
La psicóloga Carol Dweck, profesora de la Universidad de Stanford, ha destacado la importancia de centrarse en las conductas y no en las etiquetas personales. Este enfoque ayuda a que los niños comprendan que pueden aprender de sus errores y desarrollar comportamientos más saludables.
En definitiva, los psicólogos coinciden en que las mentiras infantiles suelen responder a procesos normales del desarrollo, a emociones como el miedo o la vergüenza, o a la necesidad de explorar el entorno social. Más que castigar de forma inmediata, recomiendan entender el motivo de la conducta, fomentar un clima de confianza y enseñar la importancia de la honestidad mediante el diálogo y el ejemplo.
