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Cicatrices en el desierto: Madres buscadoras hallan crematorios clandestinos en Sonora

Cuarta jornada de dolor y esperanza en el desierto: Madres buscadoras localizan restos óseos en “carboneras” de Sonoyta, Sonora.

El desierto de Sonora no solo guarda arena y calor; guarda historias interrumpidas y el rastro de una violencia que se niega a desaparecer. En el cuarto día de la jornada de búsqueda, colectivos de familias y el grupo “Buscando a Jonas” recorrieron el tramo de Caborca a Sonoyta, una zona de alto riesgo marcada por enfrentamientos del crimen organizado que han convertido a comunidades enteras en pueblos fantasma.

Acompañadas por la Guardia Nacional y la Marina, las madres avanzaron entre fachadas perforadas por balas de grueso calibre y vehículos calcinados hasta llegar al Rancho “El Chango”, un lugar abandonado que hoy sirve como evidencia de la tragedia humanitaria que vive la región.

Las carboneras: El horror de los crematorios clandestinos

Durante el rastreo, las buscadoras se adentraron en las llamadas “carboneras”, hoyos en la tierra que, según testimonios y hallazgos, fueron utilizados por grupos criminales como crematorios clandestinos para desaparecer cuerpos.

“Al adentrarnos aquí encontré una mano... y ya se sacaron más restos”, relató Mónica, una de las madres que, con varilla y pala en mano, desafía al silencio del desierto. En este punto, los peritos iniciaron el levantamiento de cientos de fragmentos óseos que, se espera, pronto puedan devolver la paz a alguna familia.

Más de 160 cuerpos recuperados

Paula Lizet Soto, del colectivo “Buscando a Jonas”, destacó que la labor no se detiene a pesar del peligro. Tan solo en lo que va del año, han localizado decenas de osamentas. “En 2023 encontramos 26, y en marzo pasado detectamos otro panteón clandestino. No llevamos una cuenta exacta, pero son más de 160 cuerpos los que hemos recuperado”, señaló.

Para muchas, la búsqueda ya ha dado frutos agridulces, como el caso de Vianey, quien el pasado marzo logró localizar a su esposo sin vida. Sin embargo, para otras, la jornada continúa con la esperanza de identificar los 6 cuerpos y los cientos de fragmentos localizados en esta última incursión.

La guerra que se vive en el desierto

El trayecto hacia los puntos de búsqueda es un recordatorio constante de la disputa territorial en el municipio de Plutarco Elías Calles. La presencia de casquillos de calibre .50 y casas abandonadas con rastros de incendios confirman que la zona fue escenario de una guerra reciente.

Al cierre de esta penúltima jornada, el mensaje de las buscadoras es claro: el desierto puede ser inmenso, pero su voluntad de encontrar a sus seres queridos lo es aún más. Los restos localizados quedan ahora bajo resguardo pericial para su identificación y posterior entrega a quienes, por años, han esperado una respuesta.

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