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Rubén Rocha Moya en la mira: señalamientos desde EU intensifican la presión política

Rubén Rocha Moya enfrenta creciente presión tras señalamientos desde EU en un contexto de tensión por el combate al narcotráfico. El caso escala políticamente.

En medio del endurecimiento del discurso de Estados Unidos contra el narcotráfico, el nombre de Rubén Rocha Moya ha comenzado a figurar en señalamientos que elevan la presión política sobre su gobierno.

Estados Unidos: la guerra abierta contra el narco

“Primero, declararé una emergencia nacional en nuestra frontera sur”, dijo Donald Trump. Así, en medio de aplausos y ovaciones, Donald Trump se lo cantó muy claro a López Obrador cuando regresó al poder en Estados Unidos: la guerra abierta al narco.

“Bajo las órdenes que firmo hoy, también designaremos a los carteles como organizaciones terroristas extranjeras. Ordenaré a nuestro Gobierno que utilice todo el inmenso poder de las fuerzas del orden federales y estatales para eliminar la presencia de todas las bandas y redes criminales extranjeras que traen delitos devastadores a suelo estadounidense, incluidas nuestras ciudades y centros urbanos”, mencionó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

López recibió el mensaje, pero tal vez pensó que Trump no se atrevería a tanto. Dos años después de la sentencia, el gobierno mexicano lo sigue pensando y argumenta que en un berrinche político del presidente de Estados Unidos se presentó contra varios morenistas.

Las aclamaciones que recibía Trump por retar a los carteles de la droga mexicanos, contrastaron fuertemente con los sospechosos viajes de López al bastión de una de esas organizaciones terroristas: el cartel de Sinaloa. López fue 15 veces al estado, realizó 23 giras y estuvo seis veces en Badiraguato, algunas veces en visitas privadas sin reporteros, cámaras y comitivas.

Hasta se le trababa la lengua a López, como no, es la tierra del “Chapo” Guzmán, Caro Quintero, “Don Neto”, “El Azul”, los Beltrán Leyva, donde se sentían a sus anchas el Mayo Zambada y Félix Gallardo, el salón de la fama del narco; hasta el acusado gobernador de Sinaloa, Rocha Moya, y el senador Enrique Inzunza son de allá.

“Hay algunos que no les gusta que venga a Badiraguato, pero a mí me gusta, fíjense”, dijo López Obrador. En uno de sus gustados viajes a Sinaloa, donde lo citaban y tenía que asistir le gustara o no, López rindió pleitesía a la matriarca del cartel: la madre del Chapo Guzmán y del Guano, la abuela de Los Chapitos. Consuelo Loera.

“Te saludo, no te bajes, ya recibí tu carta, ya recibí tu carta”, dijo López Obrador. Fue también un gusto para López estrechar la mano de la que parecía ser una vieja conocida, pero para militares, marinos, policías federales y estatales, hasta para integrantes de la DEA, que por años habían enfrentado a los sanguinarios narcotraficantes, era un escupitajo a la cara; López se descaró totalmente.

“Me di cuenta de que estos verdaderamente tienen un acuerdo con los narcos”, mencionó Lilly Telléz. Esos eran los abrazos y no balazos de López Obrador: “El mal se combate haciendo el bien. “Abrazos, no balazos”, dijo López Obrador.

Se intuía que la rendición de López Obrador ante los carteles de las drogas no era ingenuidad o chabacanería, sino que detrás de ella había una sociedad para que los narcos y los narcopolíticos se llenaran los sobres, las bolsas y las cuentas bancarias de dinero.

Con dinero sucio y lleno de sangre de la violencia y las muertes de los usuarios de fentanilo, la delincuencia no baila sola, baila con la 4T.

Los narcocorridos retratan la violencia que hay en México

El legado de López es el México que sirve como materia prima para los narcocorridos que retratan la violencia, la degradación y la delincuencia que cada día ganan más terreno a lo largo y ancho del país.

La dura realidad que se escucha y se ve, pero sobre todo se vive en México, está fuera decontrol y se confirma con la acusación del Departamento de Justicia contra uno de los peones de López, el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Ya ha pasado un año y casi cuatro meses de la advertencia de Trump.

“Designaremos a los carteles como organizaciones terroristas extranjeras”, dijo Donald Trump. En el camino, incluso le dio al Gobierno de México el beneficio de la duda y le ofreció ayuda para que juntos acabaran con los carteles narcoterroristas.

“No debió haber rechazado mi ayuda; ofrecí ayudar a terminar con los carteles en México, por alguna razón no quiso. Tenemos que deshacernos de ellos porque, nos guste o no, los carteles gobiernan México y no podemos aceptarlo”, mencionó Donald Trump.

Pero no hicieron caso. En el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos dieron un comunicado contundente; textualmente dice que “Los días de impunidad para los narcoterroristas han terminado, desde Nicolás Maduro hasta Rubén Rocha Moya. Si estás implicado en el tráfico de drogas hacia Estados Unidos, te haremos rendir cuentas; esto es solo el principio”.

Así es, es apenas el principio y de la tómbola de narcopolíticos donde podrían salir más y más nombres. Solo en Sinaloa, en la misma elección que ganó Rocha Moya, le dieron 18 de 20 presidencias municipales a Morena; hay 24 gobernadores morenistas y 733 presidentes municipales que esta noche no duermen tranquilos y López Obrador, tampoco.

Prueba de ello es que taparon todas las rejas de su casa para que nadie pueda ver para adentro o al menos que nadie sepa si algún político acudió esta noche a una reunión de emergencia en su finca de palanque.

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