El hijo de un doctor hawaiano acusado de intentar asesinar a su esposa durante una caminata de cumpleaños el año pasado reveló que su padre lo llamó por FaceTime y le confesó el ataque.
Gerhardt Konig, anestesiólogo de 47 años, se declaró no culpable de intento de homicidio en segundo grado. Tanto él como su hijo, Emile Konig, testificaron en el juicio que se desarrolla en Oahu.
"Es de ella": El escalofriante relato del hijo de Gerhardt Konig sobre la sangre en la camisa
Emile Konig testificó el martes 31 de marzo de 2026 durante el juicio por intento de asesinato en segundo grado contra su padre. Relató la llamada de FaceTime que recibió ese día fatídico. “Ari, mi madrastra, le había sido infiel y que intentó matarla”, declaró Emile sobre lo que le dijo Gerhardt.
El hijo abundó en detalles perturbadores al preguntarle sobre manchas en la camisa y el padre le afirmó “Oh, es sólo de ella”, en referencia a la sangre de Ari.
Los fiscales describieron el ataque como un intento premeditado durante una caminata en Oahu durante 2025. Acusaron a Konig de empujar a su esposa, Arielle Konig, hacia el borde de un acantilado, intentar inyectarla con una jeringa y golpearla repetidamente en la cabeza con una roca.
La defensa de Konig: El anestesiólogo alega que su esposa inició el ataque
La defensa de Konig presentó el ataque como “un forcejeo imprevisto e inesperado”. El abogado sostiene que Arielle Konig atacó primero a su cliente. Gerhardt Konig testificó el miércoles 1 de abril de 2026 en su propia defensa. “Sentí un empujón y casi me caigo por el borde”, afirmó.
El abogado Thomas Otake le preguntó: “¿Quién te empujó?”. Konig respondió: “Ari lo hizo”. Agregó: “Apenas me sostuve y me giré para mirarla”.
Apenas la semana pasada, Arielle Konig testificó y señaló que había sufrido un "impactante" ataque al caminar. Añadió que se defendió y pidió ayuda a gritos hasta que dos excursionistas la ayudaron.
El anestesiólogo niega las acusaciones de intento de asesinato. Insiste en que actuó en respuesta a una agresión de su esposa. El juicio continúa y revela tensiones familiares profundas detrás del aparente paseo de cumpleaños.
