Aunque la falla de San Andrés es la falla sísmica más famosa del norte de América, nuestro país también tiene una grieta gigantesca bajo el mar que no deja de moverse.
Se trata de un sistema de fracturas que provoca sismos y que los expertos vigilan de cerca por su capacidad de alterar la tierra.
¿Qué es la falla Tosco-Abreojos y dónde se ubica?
Esta estructura es un sistema de fallas geológicas submarinas que se extiende a lo largo de unos 500 kilómetros en el Océano Pacífico.
Está justo en el occidente de la península de Baja California y, según las investigaciones geofísicas, funciona como un límite donde la Placa del Pacífico rosa y se desplaza de frente a la Placa de América del Norte.
Estados del norte de México afectados
Por su ubicación y su conexión con otros sistemas de grietas bajo el agua, los efectos y movimientos de esta estructura afectan a los estados de Baja California y Baja California Sur.
Además, los mapas científicos enseñan que hacia el norte se conecta con el sistema de fallas de San Clemente-San Isidro, por lo que su actividad también llega a sentirse en el estado de California, en Estados Unidos.
¿Por qué provoca enjambres sísmicos?
La falla registra un movimiento constante que los expertos llaman desplazamiento lateral derecho, el cual tiene una velocidad de entre 2.9 y 6.9 milímetros por año.
Esta fricción acumula energía que no se libera en un solo terremoto grande, sino en cadenas de sismos de baja y mediana intensidad, conocidos como enjambres que sacuden el suelo marino y las zonas costeras.
La relación con la falla de San Andrés
Los geólogos explican que la falla Tosco-Abreojos y la de San Andrés forman parte del mismo enlace que mueve la tierra en el noroeste de México.
El movimiento de la Placa del Pacífico no se absorbe solo dentro del Golfo de California; una parte importante de esa fuerza se reparte en el exterior de la península, utilizando a la grieta de Tosco-Abreojos como una vía de escape para liberar la tensión de las placas.
