Cada vez que el conflicto entre México y Estados Unidos se agudiza, la presidenta Sheinbaum busca el respaldo de los pocos aliados que le quedan a la 4T en América Latina.
Casi siempre se anuncian llamadas telefónicas con el presidente de Brasil, Lula da Silva. Pero, al parecer, Lula no ha sido tan honesto con la 4T.
La 4T se queda sin aliados en Latinoamérica
El presidente brasileño fue uno de los invitados a la cumbre del G7, y en uno de los momentos más curiosos, su micrófono se quedó abierto cuando platicaba casualmente con la jefa del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el canciller alemán.
Ahí se le escuchó decir que, la verdad, él no es de izquierda. Dicen que Lula es un viejo lobo de mar y que aquello no fue un descuido, sino que quería que se escuchara.
De cualquier forma, esa declaración abrió un nuevo debate sobre el rumbo político del mandatario brasileño y sobre el papel que jugará Brasil dentro del escenario latinoamericano en los próximos años.
¿Qué fue lo que dijo Lula en la cumbre del G7?
Las declaraciones ocurrieron durante una conversación informal con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, y el canciller alemán, Friedrich Merz.
En ese intercambio, el presidente de Brasil aseguró que el mundo ya no gira entre extremos ideológicos.
“El mundo no es de izquierda, el mundo es del camino del medio. Esa es la verdad. Nunca fui de izquierda”, expresó Lula.
La conversación fue captada por un micrófono que permaneció abierto y, poco después, el video comenzó a difundirse en medios brasileños y redes sociales, donde rápidamente provocó miles de reacciones.
¿Por qué causaron polémica las palabras de Lula?
Las declaraciones sorprendieron porque Lula da Silva ha sido considerado durante décadas uno de los principales referentes de la izquierda en América Latina y fundador del Partido de los Trabajadores (PT).
Por ello, escuchar al mandatario decir que “nunca fue de izquierda” generó interpretaciones de todo tipo, entre ellos una forma de enviar un mensaje político tanto dentro de Brasil como hacia el resto de la región.
El momento también llamó la atención porque ocurrió durante la cumbre del G7, donde Brasil participó como uno de los países invitados y sostuvo encuentros con distintos líderes internacionales.