Después de cada sismo, generalmente las personas expresan la magnitud o la intensidad del movimiento telúrico. Sin embargo, aunque parecieran sinónimos, realmente se trata de dos conceptos diferentes. A continuación te explicamos de qué se tratan estos conceptos y cómo diferenciarlos cada uno en caso de terremotos.
¿Qué es la magnitud de un sismo y cómo se mide?
La magnitud de un sismo consiste en cuánta energía liberó la ruptura de una falla y siempre da un único valor para un movimiento telúrico, sin importar dónde se calcule, explica el Servicio Sismológico Nacional.
Los científicos calculan la magnitud mediante sismógrafos, los cuales registran las ondas sísmicas en estaciones y usando fórmulas que corrigen la amplitud por la distancia al epicentro y la profundidad focal.
En ocasiones, el número de magnitud varía, debido a que con el paso del tiempo los expertos realizan cálculos más precisos para obtener esta cifra.
¿Qué es la intensidad sísmica y por qué varía?
La intensidad clasifica los efectos de ese mismo sismo en lugares específicos: percepción humana, daños en edificaciones y cambios en el terreno, menciona el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por us siglas en inglés).
Por eso un mismo sismo puede registrar intensidades distintas en ciudades cercanas, pues la intensidad depende de la distancia al epicentro, la geología local, la altura del edificio y la calidad constructiva.
Cómo entender correctamente la fuerza de un temblor
El público suele confundir ambos conceptos porque ambos describen la “fuerza” de un temblor, pero cumplen funciones distintas: magnitud para la ciencia y los informes técnicos; intensidad para la gestión local del riesgo y la comunicación con la población afectada. No se debe decir que un sismo “tuvo intensidad 6.0”, ya que ese número corresponde a la magnitud; en cambio, hay escalas de intensidad cualitativas como la Mercalli Modificada que usan niveles (I a XII) para describir efectos en cada lugar.
