La posibilidad de modificar el calendario de clases en México para adelantar las vacaciones ha encendido las alarmas sobre las consecuencias profundas que esto tendría en el desarrollo académico y la estructura social del país.
El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) ha señalado que las determinaciones en política pública educativa no pueden tomarse a la ligera; por el contrario, exigen una planeación estricta basada en evidencia y, sobre todo, una perspectiva de género que considere las realidades de las familias mexicanas.
Educación en riesgo: ¿Por qué México no puede permitirse perder más clases?
La propuesta de recortar el ciclo escolar no se limita a una simple pausa administrativa, sino que representa una amenaza directa al proceso formativo de millones de niños y jóvenes.
La reducción de cinco semanas de actividad en las aulas tendría un impacto inmediato y negativo en 23.3 millones de estudiantes, quienes verían interrumpido su proceso de adquisición de conocimientos.
Las decisiones en materia de política educativa requieren planeación 📝, evidencia, y perspectiva de género.
— IMCO (@imcomx) May 9, 2026
Recortar el #CicloEscolar no solo reduciría 5 semanas de clase.
También profundizaría el rezago educativo 👩🏻🏫, afectaría el aprendizaje de 23.3 millones de estudiantes y… pic.twitter.com/y2OgaJsgFb
Esta medida llegaría en un momento crítico, considerando que el país ya enfrenta un panorama complicado: actualmente, 24.2 millones de personas presentan algún tipo de rezago educativo, lo que equivale al 19% de la población total. Además, la falta de cobertura es una realidad hiriente, con 4 millones de niñas y niños que se encuentran fuera del sistema de enseñanza.
El desempeño académico actual ya muestra señales de debilidad que un recorte de clases solo vendría a acentuar. Según datos recientes, el 66% de los alumnos no logra dominar operaciones matemáticas básicas.
Al observar los resultados históricos de México en la prueba PISA, se detecta que áreas fundamentales como la comprensión lectora, las matemáticas y las ciencias han mostrado fluctuaciones preocupantes, con una tendencia a la baja en la evaluación de 2022. En este contexto, menos tiempo en la escuela se traduce directamente en una profundización del rezago que ya arrastran las nuevas generaciones.
El castigo doméstico: La crisis de cuidados que atrapará a las mujeres
Más allá de las aulas, el impacto de un ciclo escolar más corto se sentiría con fuerza dentro de los hogares, donde la carga de trabajo no remunerado sufriría un incremento desproporcionado.
El IMCO advierte que las mujeres son quienes absorben la mayor parte de las tareas de asistencia y crianza, una situación que históricamente las ha empujado a abandonar el mercado laboral. Actualmente, una mujer dedica alrededor de 40 horas a la semana a labores domésticas y de atención a otros miembros de la familia.
Si se eliminará un mes de clases, las familias tendrían que cubrir 100 horas adicionales de cuidado. Esto elevaría el tiempo que las mujeres destinan a estas actividades a un total de 259 horas mensuales, sumando las 159 horas que ya invierten regularmente en el hogar.
Esta sobrecarga no solo limita sus oportunidades de desarrollo profesional, sino que perpetúa una desigualdad estructural. Por ello, el análisis subraya que cualquier decisión sobre el tiempo escolar debe considerar cómo se redistribuyen estas responsabilidades para evitar que el costo del recorte educativo lo paguen, una vez más, las mujeres mexicanas.
