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Las 5 razones por las que el Triángulo Dorado es la fortaleza del Cártel de Sinaloa

El Triángulo Dorado es clave para el narco por su geografía, historia y que ha conformado una base social que la hace de difícil acceso para las autoridades.

¿Por qué el Triángulo Dorado es CLAVE para el narcotráfico en México?
¿Por qué el Triángulo Dorado es CLAVE para el narcotráfico en México? | Alfredo Hernández/FIA
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El triángulo dorado es una región legendaria para el crimen organizado, bautizada por Estados Unidos en la década de 1970 por su semejanza con el epicentro del opio en Asia. El Triángulo Dorado, un área montañosa que abarca partes de Sinaloa, Durango y Chihuahua, no es solo un lugar en el mapa; es el corazón estratégico y la cuna del narcotráfico en México.

Pese a décadas de operativos militares, esta zona sigue siendo el “tesoro” más preciado para las organizaciones criminales, especialmente para el Cártel de Sinaloa. Pero, ¿qué la hace tan indispensable para el narco? La respuesta es una poderosa combinación de geografía, historia, poder social y economía.

5 motivos por los que el Triángulo Dorado es clave para el narcotráfico

1. La geografía del Triángulo Dorado: una fortaleza

Ubicado en la Sierra Madre Occidental, el Triángulo Dorado ofrece un terreno irregular, con densas montañas y barrancos de difícil acceso. Esta geografía es el mejor aliado del crimen organizado:

  • Dificulta acciones del Gobierno: La entrada de policías y militares es compleja, a menudo requiriendo operaciones combinadas por tierra y aire, ya que los helicópteros no siempre pueden descender.
  • Facilita el ocultamiento: Permite la construcción de pistas de aterrizaje clandestinas, laboratorios para drogas sintéticas y sofisticados sistemas de riego para cultivos ilícitos, todo lejos de la vigilancia constante.

2. Escondite y cuna del Cártel de Sinaloa

El Triángulo Dorado no solo es un escondite, es el lugar de origen de la vieja escuela en el narcotráfico mexicano. Figuras como Joaquín “El Chapo” Guzmán (originario de Badiraguato), Ismael “El Mayo” Zambada, Rafael Caro Quintero y los hermanos Beltrán Leyva nacieron en esta región.

Este arraigo crea una base social de protección. Como se ha documentado, los capos encuentran en su tierra natal el mejor escondite porque la gente local a menudo los protege, ya sea por lealtad, dependencia económica o miedo.

3. Tierra predilecta para la amapola y laboratorios

El clima y la altitud de la región son ideales para el cultivo de marihuana y, sobre todo, de amapola, la materia prima de la heroína. Se considera que esta zona, controlada históricamente por el Cártel de Sinaloa, es responsable de producir una porción fundamental de la heroína que llega al mercado estadounidense, a través de la siembra de vastas extensiones de amapola año con año.

Además, su aislamiento y zona boscosa la ha convertido en un punto predilecto para la instalación de laboratorios clandestinos para hacer droga sintética.

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4. El Triángulo Dorado como base social

El poder de los cárteles en el Triángulo Dorado no podría sostenerse sin una profunda base social. El aislamiento histórico y la ausencia del Estado en estas comunidades han permitido que las organizaciones criminales se conviertan en la principal fuente de empleo, autoridad y hasta de un retorcido orden social.

Esta dependencia económica, donde la siembra de cultivos ilícitos es a menudo la única opción de subsistencia, genera lazos de lealtad y protección hacia los capos, quienes son vistos por algunos como benefactores. Este “escudo social” es una de las barreras más difíciles de penetrar para las fuerzas de seguridad, ya que la propia población se convierte en un sistema de alerta y protección para los criminales.

5. La respuesta del Estado

El gobierno mexicano ha respondido con una estrategia de contención militar. La Marina y el Ejército han implementado operativos constantes para erradicar plantíos (arrancando las plantas de raíz), vigilar con drones y detener a líderes criminales. Incluso se han establecido bases de operaciones permanentes en municipios clave como Badiraguato, Sinaloa, para mantener una presencia constante.

Sin embargo, la inmensidad del territorio y la profundidad de las raíces del narco en la región hacen que, a pesar de estos esfuerzos, el Triángulo Dorado siga siendo el corazón estratégico del crimen organizado en México.

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