El Paso de Cortés es uno de los sitios más emblemáticos del Estado de México, rodeado de montañas y paisajes naturales que también nos cuentan parte de la historia de nuestro país.
Una ruta clave, no solo por encontrarse entre dos imponentes volcanes, sino por la historia que hay detrás del nombre que conserva hasta hoy.
¿Dónde queda el Paso de Cortés y cómo llegar?
El Paso de Cortés se ubica a 3 mil 700 metros sobre el nivel del mar, entre los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, en el municipio de Amecameca, Estado de México (Edomex).
Esta ruta ecoturística se ubica entre los linderos de Puebla y de la entidad mexiquense, además de que fue una de las primeras zonas en obtener la categoría de Área Protegida.
Esto se debe, en parte, a su espectacular vista de los volcanes de la Mujer Dormida y Don Goyo, además de que este sitio forma parte de la ruta que recorrió Hernán Cortés en su camino hacia Tenochtitlán.
Para llegar, se recomienda:
- Tomar la salida hacia la Carretera Federal 115 en dirección a Chalco-Cuautla hasta llegar al centro de Amecameca.
- Para realizar el ascenso, toma unos 23 kilómetros, y se debe tomar la desviación hacia Paso de Cortés, cruzando el poblado de San Pedro Nexapa.
Si viajas de la Ciudad de México y en transporte público, puedes tomar los autobuses de la línea Volcanes o Sur que llegan hasta Amecameca. Una vez ahí, salen taxis que te llevan hasta la zona.
¿Cuál era su nombre antiguo y para qué se utilizaba?
De acuerdo con la revista Arqueología Mexicana, antes de que Cortés pasara entre los volcanes, esta zona era un importante puerto comercial, así como ritual, que recibía el nombre Cuauhíchcac, el “tajón del águila”.
Pero el puerto también cuenta la historia del paso de Quetzalcóatl durante su huida a Tlapallan después de la caída de Tula; algo que pudo haber hecho que los mexicas consideraran la llegada del conquistador español como el retorno del dios Quetzalcóatl.
¿Por qué se llama Paso de Cortés?
En noviembre de 1519, Cortés y su ejército, integrado por alrededor de 400 hombres, atravesaron este paso montañoso durante su avance hacia Tenochtitlán. Sin embargo, existen distintas versiones sobre el motivo por el que eligieron esta ruta.
Una de ellas señala que la decisión tuvo un propósito militar, pues el paso les habría permitido avanzar hacia Tenochtitlán y tomar por sorpresa a los mexicas.
Además, durante la expedición, Cortés envió a Diego de Ordás a explorar uno de los volcanes de la región. De acuerdo con los relatos de la época, Ordás y sus acompañantes llegaron hasta las cercanías del cráter, donde observaron humo y azufre.
Otra versión apunta a que la exploración también pudo haber tenido un objetivo práctico: obtener azufre para la fabricación de pólvora, un recurso de gran importancia para la batalla que se libraría días después.
