Las protestas en Irán volvieron a sacudir al país con una fuerza que no se veía desde hace al menos cuatro años. Ni el bloqueo del internet, ni la interrupción de líneas telefónicas, ni las amenazas directas del líder supremo Ali Khamenei lograron frenar a miles de manifestantes que tomaron las calles de Teherán y otras ciudades del extenso territorio iraní.
Las imágenes que circulan, a pesar de la censura, muestran un escenario de hartazgo social acumulado durante generaciones, con barricadas en llamas, edificios públicos atacados y símbolos del régimen siendo destruidos, incluida la bandera tricolor iraní.
Crisis económica detona el estallido social en Irán
De acuerdo con reportes locales y material ciudadano, el detonante principal de las movilizaciones fue la devaluación de la moneda local y las difíciles condiciones para subsistir. El aumento de precios, la pérdida del poder adquisitivo y el desempleo encendieron una mecha que ya estaba lista para estallar.
A este contexto económico se sumó, como en episodios anteriores, la respuesta represiva del gobierno, lo que transformó protestas económicas en un desafío político directo contra la República Islámica, un sistema que durante décadas ha fusionado ideología religiosa y poder político para mantenerse.
Khamenei amenaza con más muertes y pena capital
En medio del caos, el líder supremo iraní, Ali Khamenei, lanzó un mensaje que lejos de disuadir, evidenció la tensión interna del régimen.
“La República Islámica fue fundada con la sangre de cientos de miles de personas honorables y no cederá ante quienes se dedican a la destrucción ni tolerará mercenarios al servicio de potencias extranjeras”. Las palabras del ayatolá estuvieron acompañadas por amenazas de mayor represión, incluso con el uso de la pena capital contra manifestantes que no se sometan. Para analistas internacionales, este discurso refleja la debilidad de un gobierno que percibe la pérdida de respaldo popular.
Fuego en calles y ataques a símbolos del régimen iraní
Los videos captados por ciudadanos muestran pequeños incendios en plena vía pública, así como ataques directos a las instalaciones de la televisión estatal, considerada uno de los principales brazos propagandísticos del régimen.
Ríos humanos avanzando por avenidas, consignas contra el gobierno y escenas de violencia urbana se repiten en distintos puntos del país, confirmando que el movimiento no se limita a una sola ciudad.
Versiones encontradas y bloqueo informativo en Irán
Mientras Estados Unidos asegura que Irán ha perdido el control de varias ciudades importantes, el gobierno iraní sostiene que los manifestantes han vandalizado bancos, hospitales y mezquitas, buscando justificar una respuesta más dura.
El bloqueo de comunicaciones tradicionales y digitales ha complicado la verificación de información, alimentando una guerra de versiones y rumores. Sin embargo, la historia reciente indica que este tipo de medidas suelen ser la antesala de una represión brutal, una constante en la trayectoria del régimen islámico .
Todo —las imágenes, la magnitud de las protestas y la reacción oficial— apunta a un momento crítico para la dictadura iraní. La ira social, impulsada por la crisis económica y la represión, ha vuelto a estallar, dejando al descubierto un país profundamente fracturado.
Irán enfrenta ahora uno de sus mayores desafíos internos, con un pueblo que, pese al miedo y la censura, ha decidido no volver a bajar la mirada.