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Tu cerebro ama el chisme y la UNAM explica por qué

Experta de la UNAM explica por qué el chisme genera placer, miedo o ansiedad y cómo puede afectar la salud emocional de adolescentes y adultos.

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Qué le pasa al cerebro cuando escuchas un chisme, según experta de la UNAM|Pixabay

Desde tiempos prehistóricos, el chisme ha acompañado a la humanidad. Mucho antes de que existieran los libros, las redes sociales o incluso la escritura, los seres humanos ya compartían historias sobre quién era fuerte, confiable o peligroso dentro de su comunidad. Lo que parecía una simple conversación terminó convirtiéndose en una herramienta clave para la organización social, según la UNAM.

Hoy, miles de años después, el chisme sigue siendo parte de la vida diaria y la ciencia ya explica por qué resulta tan atractivo para muchas personas. De acuerdo con Herminia Pasantes, investigadora emérita del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, escuchar o compartir rumores activa distintas zonas del cerebro relacionadas con el placer, las emociones y la toma de decisiones.

¿Por qué el cerebro disfruta tanto un chisme?

Según la especialista, cuando una persona escucha un chisme, el cerebro pone en marcha una serie de procesos complejos. Si la información llega por medio de una conversación, primero es procesada por la corteza auditiva; si se lee en redes sociales o mensajes, entra por la corteza visual.

Después de interpretar las palabras y comprender el contenido, el cerebro reacciona emocionalmente. Si el chisme resulta entretenido o “jugoso”, se activa el llamado circuito de recompensa, el mismo que participa en sensaciones de placer relacionadas con la comida, el amor, los videojuegos o incluso algunas adicciones.

Dentro de este sistema destacan dos zonas: el núcleo accumbens y el área tegmental ventral. Ambas liberan dopamina y serotonina, neurotransmisores asociados con la felicidad y la satisfacción. En pocas palabras, un chisme puede hacer sentir placer real en el cerebro.

¿Qué pasa cuando el chisme genera miedo o enojo?

No todos los rumores provocan diversión. Cuando la información despierta emociones negativas como ira, ansiedad, miedo o tristeza, entra en acción la amígdala cerebral, encargada de procesar emociones intensas y situaciones de amenaza. Esto ocurre especialmente cuando el chisme involucra directamente a la persona o afecta a alguien cercano.

La investigadora explicó que el cerebro entonces analiza el posible impacto emocional y social del rumor. En ese momento participa la corteza prefrontal, una región relacionada con el razonamiento, el control de impulsos y la toma de decisiones.

Ahí es donde una persona intenta responder preguntas como:

  • ¿Esto me afecta?
  • ¿Es verdad o mentira?
  • ¿Debo reaccionar?
  • ¿Puede dañar mi reputación o mi familia?

Ese proceso puede ayudar a controlar reacciones impulsivas, aunque no siempre ocurre de forma efectiva.

¿Cómo afectan los chismes a adolescentes y jóvenes?

Uno de los puntos más delicados tiene que ver con adolescentes y jóvenes. Herminia Pasantes advirtió que la corteza prefrontal no termina de desarrollarse completamente hasta alrededor de los 24 años, por lo que los menores suelen reaccionar de manera más emocional e impulsiva.

Eso explica por qué rumores, burlas o comentarios difundidos en escuelas y redes sociales pueden tener consecuencias graves, desde ansiedad y depresión hasta casos extremos de autolesiones o suicidio.

La académica recordó ejemplos como la serie de Netflix 13 Reasons Why, donde un rumor falso termina destruyendo la vida de una estudiante. También mencionó casos reales de bullying escolar que han terminado en tragedia.

Aunque muchas personas lo toman como algo inofensivo, un rumor falso puede afectar matrimonios, amistades, relaciones familiares y hasta carreras profesionales. Por eso, especialistas recomiendan no reaccionar de inmediato ante información no confirmada y evitar compartir contenidos que puedan dañar a terceros.

La investigadora insistió en que antes de actuar por impulso es importante analizar el contexto y las consecuencias que podría tener un comentario, especialmente en la era digital, donde cualquier información puede viralizarse en segundos.

¿Por qué el chisme ha sobrevivido durante miles de años?

Yuval Noah Harari, autor del libro Sapiens: de animales a dioses, sostiene que el chisme ayudó a los primeros humanos a formar grupos más grandes y organizados.

Hablar sobre otras personas permitió identificar líderes, detectar riesgos y generar confianza dentro de las comunidades. En otras palabras, el chisme también fue una herramienta de supervivencia.

Sin embargo, aunque evolucionó junto con la humanidad, hoy también representa un reto emocional y social, sobre todo en tiempos donde las redes sociales multiplican rumores a una velocidad nunca antes vista.

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