La Copa del Mundo de la FIFA 2026 está entregando momentos que quedarán guardados para siempre en la historia del fútbol. En el choque de octavos de final entre Argentina y Egipto, un nombre acaparó todos los reflectores: Mostafa Shobeir. El guardameta africano se erigió como la gran figura de los Faraones tras protagonizar una de las jugadas más electrizantes del torneo, deteniendo un penal nada más y nada menos que al mismísimo Lionel Messi.
Detrás de sus reflejos existe una historia ligada profundamente a las Copas del Mundo y a las propias reglas del juego, heredada de una de las dinastías más conocidas del balompié egipcio.
¡Se apagó el grito de gol! 👀⚽
— TV Azteca Deportes (@AztecaDeportes) July 7, 2026
Así reaccionó la afición a la falla de Messi desde los once pasos en el duelo contra Egipto. #ElCanalDelMundial #CopaMundialFIFA #Somos26
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¿Quién es Mostafa Shobeir, el portero de Egipto en el Mundial 2026?
Mostafa Shobeir es un guardameta de 26 años que milita en el Al Ahly, el club más grande y ganador de la liga local en su país. El arquero de 1.85 metros de estatura recibió la gran oportunidad de su vida debido a una lesión de hombro del veterano Mohamed El Shenawy, adueñándose de la titularidad de los Faraones justo a tiempo para el inicio del Mundial 2026.
Shobeir no es un apellido cualquiera en el fútbol de Medio Oriente. Mostafa es hijo de Ahmed Shobeir, el legendario guardameta de la Selección de Egipto que disputó la Copa del Mundo de Italia 1990. "El fútbol ha cambiado enormemente entre 1990 y 2026; la tecnología y la ciencia entraron al juego. Mostafa es sin duda mucho mejor de lo que yo fui", confesó orgulloso su padre en una entrevista oficial previa para la FIFA. Con su debut en esta edición, se convirtieron en la primera pareja de padre e hijo en defender el arco egipcio en la historia del certamen.
El papá del portero de Egipto causó que cambiaran las reglas del futbol
La conexión de la familia Shobeir con la historia del balompié tiene un capítulo muy particular. Durante el Mundial de Italia 1990, Ahmed Shobeir se volvió mundialmente famoso debido a un partido de la fase de grupos contra la República de Irlanda. En un encuentro sumamente trabado y aburrido que finalizó con un empate sin goles, los defensores egipcios recurrieron de forma constante y deliberada a una estrategia de retrasar el balón hacia su arquero para quemar los minutos en el reloj.
En aquella época, los porteros tenían permitido tomar el balón con las manos tras el pase de un compañero de equipo. El abuso de esta táctica defensiva y desesperante por parte de la escuadra africana provocó la furia de los aficionados y de los altos mandos de la FIFA. Dicho partido fue catalogado por los analistas como el detonante principal para que la International Football Association Board (IFAB) implementara de urgencia la regla del pase atrás (back-pass rule) en 1992, prohibiendo definitivamente que los arqueros tomaran el balón con las manos ante un servicio intencional con el pie de su propio equipo.
