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El deterioro del Centro Histórico: Riesgo constante en edificios emblemáticos

Edificios del Centro Históricode la CDMX enfrentan un grave deterioro. Entre invasiones y falta de mantenimiento, habitantes viven en condiciones de alto riesgo.

El Centro Histórico de la CDMX, reconocido mundialmente por sus edificios emblema y su estatus como Patrimonio de la Humanidad, atraviesa una etapa crítica caracterizada por el descuido y el peligro constante.

Detrás de fachadas que aparentan estar en buen estado, se esconden cientos de inmuebles que se desmoronan a causa del abandono, la humedad y materiales antiguos como el adobe, los cuales resultan sumamente vulnerables ante sismos o la temporada de lluvias.

La precaria realidad de quienes habitan el corazón de la ciudad

Este declive se remonta a la implementación de la ley de rentas congeladas en la década de los 40, marcando el inicio de una historia de detrimento arquitectónico y social que persiste hasta hoy.

Durante un recorrido por calles como Perú y las inmediaciones de la emblemática Plaza de Garibaldi, es posible observar la cruda realidad de quienes habitan estos espacios.

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Muchos de estos predios se encuentran en una situación precaria, donde familias enteras conviven con techos caídos y paredes humedecidas. En casos extremos, las condiciones son tan limitadas que los residentes deben dormir en el suelo dentro de microespacios donde apenas cabe una persona.

Esta vulnerabilidad se agrava cuando se presentan movimientos telúricos, obligando a los ocupantes a evacuar sus hogares ante el riesgo de un derrumbe.

Invasiones y falta de certeza jurídica: El limbo de los inmuebles

La problemática se complica debido a la ambigüedad en la propiedad de estos inmuebles. Gran parte de las vecindades han sido invadidas, ya sea por grupos de diversas nacionalidades o por personas que se asentaron tras la falta de herederos o expropiaciones fallidas de gobiernos anteriores.

Actualmente, estos sitios son utilizados frecuentemente como bodegas clandestinas, transformando el corazón de la ciudad en una zona donde la delincuencia organizada ha logrado infiltrarse. Esta falta de certeza jurídica sobre los dueños originales deja a los edificios en una especie de limbo legal, sin una gestión clara que garantice su rehabilitación.

La crisis de seguridad ante la falta de atención oficial

Anteriormente, existía un catálogo de riesgo que contemplaba aproximadamente 300 viviendas en estado crítico. Sin embargo, la responsabilidad de atender esta emergencia ha transitado hacia la Protección Civil de la Ciudad de México, institución que no ha proporcionado información detallada sobre las estrategias de mitigación.

Mientras las autoridades permanecen en silencio, los habitantes continúan viviendo en inmuebles que se caen a pedazos, enfrentando una realidad donde el peligro es, en muchos casos, tierra de nadie. La conservación del legado histórico se ve superada por la urgencia de salvar vidas en vecindades que, a pesar de su valor cultural protegido por el INAH y el INBAL, han sido olvidadas por la planeación urbana contemporánea.

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